7 Responses to “Tolerancia, diálogo y buenrollismo”


  1. 1 booMer 11 septiembre 2007 a las 0:34

    Ajam, estamos hablando entonces del “juego de la democracia”, ese concepto tan usado últimamente y que tan mal (me) suena, supongo que porque me sugiere unos escenarios infantiles y unos berrinches cuando no se consiguen los caprichos que no es demasiado asociar a algo tan serio como la democracia. O quizá es que no es tan serio como pensábamos. Pero lo que es realmente triste es que las personas a las que se vota, las colocadas ahí para propiciar ese diálogo y aplicar esas reglas del juego, estén empeñadas en señalarse continuamente como culpables a lo “mamaaaa, ha sido éeeeel”. Es realmente patético, pero desde luego somos nosotros los únicos que, dándonos cuenta primero, y rechazando ese juego, después, podemos intentar aplicar otras reglas distintas, más maduras, más justas y sobre, todo más útiles.Pd: Me encanta la advertencia inicial de los comments… Muy tú.PD2: Muy tú en general el blog, ya era hora de que plasmaras todas tus ideas a este y otros respectos. Te seguiré con interés, ya lo sabes😉

  2. 2 Irene 11 septiembre 2007 a las 7:24

    Reader -response theorySin duda, una de las cosas más curiosas de la cosa ésta que es tener un blog es que nunca sabes por dónde te va a venir un comentario, desde qué ángulo van a leerte, qué lecturas e interpretaciones tiene lo que has escrito sin que tú lo supieras. No estaba pensando exactamente en eso cuando escribí el post (aunque, huelga decirlo, está relacionado). Pero en cualquier caso… ¿Es lo mismo el “juego democrático” que el “juego de la democracia”? Se tiende a usar la expresión (he oído la primera más que la segunda; de hecho me suena menos mal) para hablar de unas “reglas del juego”, cosa absolutamente necesaria. Lo que habría que preguntarse es qué connotaciones tiene. Los juegos son triviales y, en última instancia, irrelevantes. No importan. Quizá en el fondo lo que quieran hacernos creer sea eso; cuanto menos nos importe la política, más felices ellos. Lo que pasa es que me resisto a creer en teorías conspiratorias, la verdad. Vengan de donde vengan.

  3. 3 Nacho y tal 11 septiembre 2007 a las 19:14

    Hey!Voy a intentar no enrollarme mucho, para lo cual simplemente responderé a tus preguntas: no, y no.Cuando los biólogos intentan comunicarse con los gorilas (estilo Dian Fossey) no lo hacen componiendo complicadas subordinadas con verbos compuestos: se sientan a su lado y se rascan el sobaco o se revuelcan por la hierba. Y cuando al día siguiente van a una reunión con sus colegas dejan de rascarse el sobaco y revolcarse para hablar con la jerga de su profesión. O sea, que hay que entenderse con cada individuo en su registro.Y eso me lleva a esa frase popular que dice aquello de “en una mano el pan y en otra el palo”. En cada momento y a cada individuo le corresponderá uno u otro.Hasta otra!

  4. 4 my blue eye 12 septiembre 2007 a las 12:04

    ¡Guau! He dado con tu otro yo y me encanta. ¿Me das permiso para colgar el blog en las referencias del mío?No estoy muy brillante, pero también es que no puedo añadirle nada más brillante a tu entrada (¡mierda! jaja). Tolerar que algunas personas tengan ideas contrarias o distintas a las tuyas es necesario en una democracia. Tolerar que otras personas defiendan ideas no ya absurdas e irracionales, sino que niegan el valor mismo de la tolerancia o lo pisotean con sus actos (esto es lo importante, en realidad) no tiene nada que ver con la idea ilustrada de la tolerancia, como tú bien dices. Se tiende a confundir cómodamente la tolerancia, además, con el respeto. Esto es porque se ha distorsionado el sentido general de la tolerancia ilustrada y a los pobres ilustrados en general, como si hubiesen sido todos una panda de bobalicones optimistas que creían en el progreso (mientras se dedicaban a oprimir a los pobres en casa y en el extranjero, ¡cabrones!). Pero los ilustrados solían ser bastante pesimistas con estas cosas: que tolere la existencia del vecino no tiene nada que ver con que respete sus ideas. Ahora lo que pretendemos es respetar las ideas del vecino, mientras toleramos que otro le mate.Ya decía Mill que, en el fondo, es gracias al vecino cómo nos empeñamos en demostrar la verdad de lo que decimos; motivo por el que no conviene matarle, ni dejar que otro le mate (y que obviamente impide que él esté en la disposición legal de matarnos a nosotros).No me enrollo más. Un saludo fuerte.

  5. 5 Mamá 12 septiembre 2007 a las 18:27

    Ésta es mi niña! Si ya sabía yo que tanto petit suisse, tanto mimo y tanta banana americaba darían sus frutos tarde o temprano.Y este comentario es sólo para ponerte colorada.Un vaso roto.

  6. 6 la Guillotina 12 septiembre 2007 a las 20:48

    Gracias por enlazarnos, correspondemos. Enhorabuena por su bitácora. Estaremos en contacto.

  7. 7 MoredanKantose 6 junio 2008 a las 11:51

    En general, estoy de acuerdo con el “espíritu” de este aporte, pero tengo problemas con la letra:1.A toda persona hay que tolerarla, otra cosa es tolerar sus comportamientos.Se PUEDEN tolerar comportamientos no tolerantes. Eso sí, no hay ninguna OBLIGACIÓN de hacerlo.Será o no adecuado dependiendo de qué comportamiento sea. Sobre todo, de hasta qué punto ponga ese comportamiento en peligro el “marco básico” al que usted llama los “mínimos”.2.Se puede dialogar con quien no acepta ser rebatido. El diálogo no es lo mismo que el debate, un diálogo puede consistir simplemente en explicarse mutuamente las visiones del mundo, sin pretender convencer al otro.Incluso se puede debatir con quien no acepta ser rebatido. Simplemente, no se tienen posibilidades de corregir sus tesis, pero eso no significa que en el entretanto esa persona no aprenda cosas (que no son contrarias a ninguna tesis que haya expresado ya).Y además, esa persona podría tener razón y rebatirnos a nosotros. Con lo que habríamos aprendido algo.Ahora bien: No tenemos OBLIGACION alguna de intentar convencer a alguien que muestra su incapacidad de aceptar un error. Asi como normalmente sí la podríamos tener (por ejemplo, explicar una decisión antes de imponerla), esa obligación puede ser cancelada si la otra persona ha mostrado ya su incapacidad para aceptar errores.Un saludo.


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