La media memoria

La memoria lo que busca es la legitimación del presente. Yo creo que es mejor asumir nuestro pasado entero que ponernos delante de un espejo y decir “no, a ver, si me pongo de perfil así yo creo que no estoy mal (…)”

La afirmación no es mía, obviamente, pero nos lo decían el otro día en clase y viene al pelo.
José Antonio Parejo es investigador y profesor en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla. El Aula de la Memoria Histórica es un organismo dependiente del Ayuntamiento de la misma ciudad (casualmente, para bien o para mal, la mía). Si ponemos a estos dos actores frente a frente, diríase a priori que el más autorizado a hablar de Historia debería ser el historiador. No es cuestión de depositar una fe desmedida en la universidad española, ni siquiera en el gremio de los historiadores, en el que habrá de todo. Pero, puestos a elegir, y tratándose de reconstruir la Historia, parecería más digno de confianza un trabajo de investigación, basado en la recogida de datos, que las afirmaciones de los políticos y sus organismos, basadas en la recogida de votos.
En días recientes los acontecimientos parece que han puesto de relieve las consecuencias perversas de dejar la Historia en manos de políticos al tiempo que se confunden –me temo que a conciencia, al menos en algunos casos– conceptos tan distintos y en ocasiones enfrentados como Historia y memoria. No creo que sea necesario argumentar algo que, por otra parte, es una obviedad. Lo señala certeramente el protagonista de los hechos:

El concepto mismo [de memoria histórica] es una aberración, porque una cosa es la memoria y otra muy distinta es la Historia. La memoria tiende a olvidar los malos recuerdos, pero eso no ocurre con la Historia, que tiene que remitirse a los hechos históricos. Lo que parece que se pretende aquí es mezclar las dos cosas y reescribir la historia de España, en ese episodio concreto, de acuerdo a un planteamiento determinado.

El planteamiento, claro, del Aula de la Memoria Histórica y de lo que en definitiva es el espíritu mismo de esta recuperación que nos venden, basada en una distinción neta y maniquea entre buenos y malos y (lo que es peor, porque las valoraciones son personales) en una ocultación deliberada de la realidad de lo que fue una de las etapas más inestables, violentas y dramáticas de nuestra Historia reciente. Hablo, claro está, de la Segunda República, ese paraíso perdido tan añorado por muchos que no tuvieron la mala suerte de padecerlo ni han tenido de momento la sana intención de poner en duda una memoria creada por cualquiera menos por historiadores. No digamos ya de ponerse en duda a sí mismos. Las “convicciones firmes” a veces tienen estos efectos, pero los libros suelen ser un buen antídoto.
El efecto de todo esto tiene un nombre: censura. Cuando el Aula de la Memoria Histórica encarga a Parejo un libro sobre la Falange en Andalucía y concretamente en Sevilla, éste comete el error de revelar en el mismo algo tan escandoloso y políticamente incorrecto como lo siguiente:

No era un partido de señoritos, compuesto exclusivamente por gente de derechas, sino que, como se demuestra en los archivos, la Falange era un partido interclasista, con un componente de obreros muy importante durante la República.

A partir de aquí, la publicación del libro queda aplazada e inexplicablemente demorada, hasta que finalmente se le dice a su autor a las claras que convendría que modificase algunos aspectos del libro “porque hay opiniones y frases que suponen un trato de favor a la Falange”.
Sobrarían los comentarios, pero no me resisto. La censura es preocupante, pero en algún que otro sentido tal vez sea aún más triste pensar que los señores encargados de una cosa que hacen llamar Aula de la Memoria Histórica puedan ser tan ignorantes. Digo esto porque dos y dos suelen sumar cuatro. Falange era un partido fascista, en el sentido no restrictivo del término. Y resulta que el fascismo, como sabe cualquiera cuya formación histórica vaya más allá de lo que aporta la LOGSE, cuenta entre sus principales características este interclasismo. Me extrañaría, pero es posible (no lo sé) que este libro constituya la primera constatación científica del fenómeno en Andalucía o incluso de su aplicabilidad a Falange en general, pero a grandes rasgos no es un gran descubrimiento en el contexto de la caracterización de los fascismos. A poco que se sepa algo de Historia, no es una sorpresa. Antes al contrario. De modo que, señores, si van ustedes a dirigir un Aula de la Memoria Histórica, estaría bien que no practicasen la censura. Pero, si han de hacerlo, por lo menos aprendan antes Historia. Aunque sea para no hacer el ridículo más de lo estrictamente necesario.

La noticia y una entrevista a Parejo aparecieron ayer, cinco de noviembre, en la edición impresa de El Mundo / Andalucía, página veintinueve. Aquí se recoge una versión; notablemente resumida, pero algo es algo.

Todavía me dirán que es que esto lo cuenta El Mundo. Esos fachas. Cómo va a ser verdad.

7 Responses to “La media memoria”


  1. 1 Sursum corda! 8 noviembre 2007 a las 15:17

    Hola Irene.copio en esta entrada una respuesta que yo he copiado del blog de Santiago González puesta por reuters a las 12:26 y que viene del blog de Arcadi Espada por si alguien la quiere buscar.Interesante este escrito de un lector del blog de Arcadi Espada:Correspondencias /RomeroImpredecible Arcadi:A diario espero que lleguen las 11 para abrir la ventana del blog. Siempre hay alguna sorpresa. Un soplo de aire fresco o bocanada rancia de aire estanco, pero nunca es predecible y siempre es instructivo.Ahora que parecemos estar buscando por las cunetas, en busca de huesos y recuerdos, tengo por cierto que nadie recordará ni este lugar ni esta fecha Cabra (Córdoba) 7 de noviembre de 1938.Porque, aunque este pueblo ha dado hijos e hijas celebres, como Mocadem Ben Moaffa, creador del zejel, Juan Valera, escritor, Dionisio Alcalá Galiano, muerto en Trafalgar, descubridor de Isla Galiano, en Canadá, pasando por Pepe Solís, la ‘Sonrisa del Régimen’ y de Carmen Calvo etcétera, etcétera y a pesar de que ya se le menciona en El Cantar del Mio Cid o en Don Quijote de la Mancha, lo normal es que todo el orbe se haga eco de las chanzas que provoca nuestro patronímico en ‘román paladino’, que huelga reproducir aquí, sin recurrir al término latino ‘egabrenses’.Pero lo que nadie, nadie va a recordar y hoy se cumplen sesenta y nueve años, es del bombardeo de Cabra por la aviación republicana el 7 de noviembre de 1938, en el que murieron más de 100 personas, daño notabilísimo para la época y porque se trató de civiles, en día de mercado se bombardeó el mercado, con el agravante de que la línea principal del frente, en la guerra fraticida que terminaría en breve, se encontraba muy lejos del sur de Córdoba, en el Ebro.Pero, no eran vascos, no tenían un Picasso que pintase sus gritos, ni sus lágrimas conmovieron a nadie.Hoy que se pretende reescribir el pasado y volver a dibujar las fronteras de buenos y malos, nadie se acordará de esta masacre y siempre nos quedará Guernica.Decididamente, el bando franquista ganó una guerra, pero perdió la propaganda.

  2. 2 Sursum corda! 8 noviembre 2007 a las 15:20

    Y ésta es de humor.el dibujo lo pone ostra en la misma entrada del blog de S González.(\(\( -.-) ZZZzzz…cuan crispan estos malditoso_(“)(“)

  3. 3 Irene 11 noviembre 2007 a las 0:38

    🙂 El dibujo me encanta. En cuanto a Cabra, volvemos a lo de siempre. Tampoco se recuerda nunca el bombardeo de Dresde, y parece que si uno menciona estos temas es que está reivindicando lo buenos que eran Franco, en el primer caso, o Hitler, en el segundo. ¿La Historia sin más para cuándo?

  4. 4 Sursum corda! 11 noviembre 2007 a las 15:22

    La Historia, como un cuentoHola Irene:Tengo intención de desarrollar alguna vez cómo la inteligencia es una especie de “maqueta” del mundo que nos permite anticiparnos a los efectos de lo que hagamos y planear lo que deseamos. Así que todos necesitamos imaginar y, por tanto, tener un esquema de elementos y relaciones de lo que sucede o puede suceder.A los niños se les va enseñando a pensar y se les va llenando la RAM de datos a través de cuentos como las explicaciones de Coco para diferenciar “aquí” de “allí”. O los peligros a través de Caperucita o la astucia con El gato con botas.Esos esquemas pueden ser desde la historieta más simple a la ciencia más complicada y recogerán desde ideas animistas hasta la abstracción neopositivista más radical. Eso ya es cosa del desarrollo cultural.Pues bien, parece que algunos se han quedado anclados en la historia de buenos y malos y no pueden concebir nada sin esa oposición. Si dices que Hitler hizo autopistas o estimuló la fabricación del VW Escarabajo no les parece sino que al no llamarle malo ABSOLUTO, le estás llamando bueno. O, si condenas a Hitler sin paliativos, les puede parecer que estás tratando de salvar la cara de Stalin.Y así todo. Si mencionas los bombardeos de artillería del ejército republicano sobre Oviedo parece que trataras de quitar importancia al cañoneo y bombardeo sobre Madrid. O Guernica sí, pero Cabra no. O García Lorca sí, pero Muñoz Seca no…O Varsovia y Dresde, o Coventry y Berlin, o Shang Hai y Tokio…Un saludo.(Me partía de risa al ver el conejito. Hay gente que son genios).

  5. 5 Jose 13 noviembre 2007 a las 10:15

    Coindicimos en articulos :))))Creo que la enseñanza de la Guerra Civil es penosa, precisamente porque no se da una versión objetiva. Cuando eres chaval y te la enseñan (me tocó en los albores del felipismo) tiendes a pensar que el bando republicano perdió porque disparaban flores cual revolución de los claveles, y besos amorosos. Y qwue fue una guerra entre Osos amorosos y émulos de Jason Voorhees (de viernes 13). No hay ni una profundidad sobre las distintas motivaciones ni sobre las distintas carnicerias. En mi inocencia pensé que la ley esta (antes de que la redactaran) podrían solventar estos temas, pero soy muy inocente, con la edad cada vez más…Me gusta tu blog, Irene.

  6. 6 Kopiberto 13 noviembre 2007 a las 23:19

    Los jugos gástricos se han puesto a centrifugar cuando me he enterado de la noticia. Ha sido como si me escupieran en la cara, de verdad, una pena. Espero que la nueva generación de historiadores pase por alto todo este tipo de divergencias absurdas que corrompen el conocimiento, la intelectualidad, la pasión, y el hambre de saber para comprender.

  7. 7 Joaquin 13 noviembre 2007 a las 23:44

    Muy bueno lo de Teruel. Con dinero a cargo de la Memoria Històrica ( lèase subvenciòn oficial) abren una fosa de `republicanos asesinados`, y resulta que los uniformes revelan que eran soldados nacionales.


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