Tu voto útil. UPyD (I)

Tu voto útil, dicen. Deben haber advertido en UPyD que un lema de campaña así se encara frontalmente con el que va a ser su principal enemigo electoral, que no es otro que el fenómeno mismo con el que según este eslogan pretenden identificarse.
A decir verdad, resulta difícil añadir algo de interés a lo que ya dicen ellos mismos sobre sus propuestas; al fin y al cabo, son casi las únicas, tomadas globalmente, que resultan coherentes y sensatas de cuantas se están planteando con vistas al próximo 9 de marzo. La palabra “globalmente” no se utiliza aquí con el sentido de “en general”: uno podría argumentar, aunque haría falta gran fuerza de voluntad para ello, que pese a algunas cuestiones menores –o mayores– las propuestas del PSOE o del PP resultan por lo general sensatas. Incluso podría intentar convencernos, tomadas de dos en dos o incluso de tres en tres, de que algunas de ellas son coherentes entre sí –esto sí que sería toda una manifestación de voluntad desiderativa, pero en fin–. Lo que difícilmente podría hacer es tomar la totalidad de las propuestas de cualquiera de los dos partidos y no identificar en ella un buen número de insensateces, ocurrencias de última hora, subastas al mejor postor y –sobre todo– absolutas incoherencias. De ejemplos están los periódicos llenos, y creo que no hará falta que una servidora tire personalmente de hemeroteca para probarlo.
De momento, UPyD parece otra cosa. No se trata de agarrarse a un clavo ardiendo, entiéndanme. Habrá en su seno personas de toda calaña –y se entiende, por cierto, que a cada cual puedan resultarles más o menos simpáticos los promotores del nuevo partido, pero contra las manías personales poco se puede hacer, sobre todo por lo mucho que tienen de viscerales–. Si llegan a tener algo de poder, cometerán errores, como todos; y es muy probable que la teoría y la práctica no se correspondan a la hora de la verdad. La realidad, ya se ha insistido en ello en reiteradas ocasiones, impone sus propios límites. Pero he ahí precisamente el quid de la cuestión, al hilo del cual vienen a la mente algunas reflexiones.

En primer lugar, urge rebatir una crítica insistente a UPyD que consiste en que no se definen “políticamente”. Debe entenderse que quienes esto dicen deben referirse más bien a una [in]definición ideológica. Francamente, no alcanzo a entener qué aportaría el atribuirse una etiqueta de este tipo: todo lo que dicen es política, y de momento parece política bien traída, sensata y necesaria. La política, al fin y al cabo, en ocasiones tiene que elevarse por encima de los debates habituales y coyunturales [por otra parte los únicos, prácticamente, habiéndose llegado a un acuerdo casi completo en todo lo demás, por más que los grandes partidos se empeñen en no reconocerlo] entre políticas ligeramente más o menos keynesianas –pero sólo ligeramente, porque aquí todos los gobiernos han hecho políticas neoliberales, y si no identifíquenme ustedes grandes diferencias entre Solbes y Rato–; actitudes más o menos multiculturales –tiene narices que esto se haya convertido en emblema de una izquierda obviamente mal entendida–; una política más o menos proclive a mantener los privilegios de la Iglesia –pero no olvidemos que pese a la palabrería ZP les ha llenado los bolsillos–; o una propensión mayor o menor a las llamadas políticas sociales.
En efecto, resulta desalentador comprobar que sigue habiendo quienes hablan de la articulación institucional y territorial del Estado y de la política antiterrorista como asuntos menores o como “dos cuestiones más” de entre todas las que cabría discutir. No lo son.
Porque no todas las cuestiones son igual de importantes y, sobre todo, porque algunas son anteriores a otras, o mejor dicho: porque algunas son instrumentos para otras, y no al revés. Para hacer política social, como para hacer política fiscal, económica, educativa o de género y génera; para lo que sea, realmente, son necesarias ante todo las instituciones. Por eso importa tanto la articulación territorial y administrativa de las mismas, y por eso un Estado de las autonomías asimétrico redunda indefectiblemente en que los ciudadanos reciban un trato asimétrico. Desigual. Quisiera saber en qué cabeza sensata que se pare un momento a reflexionar cabe la pretensión de que todos los miembros de todas las clases sociales de España tengan las mismas oportunidades reales en la vida –pretensión ciertamente idealista, pero que parece conveniente suscribir como horizonte de llegada– si previamente el país se ha dedicado a atomizar sus estructuras educativas en diecisiete administraciones y cada una baila al ritmo que quiere (ya saben, no es lo mismo la sardana que el flamenco).
Algo similar ocurre con la política antiterrorista. El terrorismo no es una lacra más, como el paro o los accidentes de carretera o –y habrá quien se indigne ante esta afirmación– las desigualdades socioeconómicas. Arcadi Espada ha teorizado mucho y bien sobre esta cuestión, que por otra parte resulta absolutamente intuitiva para quien no tenga la pretensión de plantear argumentos capciosos. Pero por apuntar tan sólo un par de cosas: el terrorismo no es como todas estas cosas, entre otras cuestiones, porque en cualquier ataque terrorista existen unos agentes claros y voluntarios (los conozcamos o no, hay unos culpables) y porque estos agentes persiguen precisamente influir sobre la vida política, cosa que no cabe decir de ninguna de las otras cuestiones señaladas. De hecho, contra el paro, contra los accidentes de carretera y contra las desigualdades sociales se puede luchar desde la política, en función de las prioridades de cada cual. Con el terrorismo ocurre a la inversa: es el terror el que le declara la guerra a la política. Y el término guerra tiene aquí tan sólo sentido metafórico: en absoluto hablamos de una “guerra” con dos “bandos”, como algunos quieren dar a entender. Hablamos de un grupo de asesinos y de una sociedad que vive constantemente amenazada por ellos, sea más o menos consciente de ello. No se puede hacer política en libertad cuando se vive bajo una constante amenaza. Y si el terrorismo es la negación de la política, resulta evidente que su final debe ser algo prioritario. Como la territorial, la política antiterrorista no es tan sólo una más.
Por hacer un uso totalmente desvirtuado de la –en ocasiones tan ilustrativa y, por qué no, tan divertida– terminología marxista, cabría apuntar como síntesis y en defensa de UPyD que plantean propuestas claras y coherentes en el orden de lo estructural, frente a las cuestiones coyunturales. Más sobre coyunturas, cálculos electorales, votos útiles y la influencia de todos ellos que parece advertirse en la configuración de un determinado paquete de propuestas, en próximas entregas. Si es que el cuerpo aguanta.

14 Responses to “Tu voto útil. UPyD (I)”


  1. 1 Citoyen 12 febrero 2008 a las 20:28

    “Lo que difícilmente podría hacer es tomar la totalidad de las propuestas de cualquiera de los dos partidos y no identificar en ella un buen número de insensateces, ocurrencias de última hora, subastas al mejor postor y –sobre todo– absolutas incoherencias. De ejemplos están los periódicos llenos, y creo que no hará falta que una servidora tire personalmente de hemeroteca para probarlo.”Bueno, bienvenida a la única democracia realmente existente:http://ego-marx.blogspot.com/2005/09/en-defensa-del-electoralismo.htmlMe parece bien qeu la derecha ilustrada y algún descontento del grupo PRISA se haya constituído en partido y estéis muy ilusionados (como Español me parece bien, y como militante del PSOE me parece genial!), pero CDS desapareció por una razón: España es un sistema que tiende al bipartidismo y los partidos de centro son sensibles a OPAs y a romperse y… si el PSOE sobrevivió a Almunia y el PP a la segunda legislatura de Aznar… http://ego-marx.blogspot.com/2005/09/en-defensa-del-electoralismo.html

  2. 2 Irene 12 febrero 2008 a las 21:16

    Respecto a la necesidad de tener en cuenta cuál es el sistema electoral realmente existente, pensaba entrar en ese asunto en otra entrega (básicamente, porque hoy me cansé de escribir), así que ya volveré sobre ello. En cuanto al post que me enlaza, entiendo el análisis y la buena parte de razón que puede haber en él, pero en última instancia no estoy en absoluto de acuerdo con la defensa del electoralismo –creo que el sentido de la responsabilidad ha de imperar sobre otras consideraciones–, y me da la sensación de que el argumento que se sigue desvirtúa bastante la realidad que se examina y deja de lado muchos aspectos de la misma. Pero más sobre eso en otro momento.Por lo demás, mon cher citoyen, ¿me aclararía usted si soy “derecha ilustrada” o “descontenta del grupo PRISA”? No tema usted, a estas alturas ninguna de las dos etiquetas me ofenderá (aunque no me definiría de ninguna de las dos formas, puesta a definirme). Simple curiosidad antropológica.Comete usted el grave error de argumentar sobre mí –o sobre quienes compartan mi teórica “ilusión”– (no diré contra mí, que no creo que sea del todo el caso, pese a algún matiz de ironía que creo que sé interpretar con la debida simpatía :-P) en lugar de sobre el asunto en cuestión.Por lo demás y respecto a lo ilusorio, tan elusivo, desengáñese usted: por algún motivo no del todo acorde con mi edad (malas influencias, o qué sé yo) hace tiempo que dejé de sentir ilusión por casi nada en política. Pero eso no está reñido con saber valorar las buenas ideas. Y las buenas políticas, claro está (las ideas, sin la práctica, no son nada, y en eso soy bastante más pragmática de lo que usted parece considerarme). E intento saber hacerlo vengan de quien vengan.No debería estar usted tan seguro de conocer mi voto, cuando aún no lo conozco ni yo :-PPD: No he decidido de momento hacer frente a su reto, entre otras cosas porque no sabría a qué candidato escribirle un discurso. Ni se me dan demasiado bien los discursos, me temo. Pero quién sabe, lo mismo un día de estos me pongo a experimentar. En cualquier caso, me honra que haya usted pensado en mí😛

  3. 3 Citoyen 12 febrero 2008 a las 22:46

    Por partes:NO sé si es usted (por favor, no me ustee, es algo que odio) una cosa o la otra, temo que más descontenta que ilustrada (por eso que me cuenta usted de la falta de ilusión). Teorizo sobre la gente que apoya el proyecto, porque es la gente de la que depende el proyecto (y en lo que se convierta). Este era el post que quería enlazar la segunda vez que se me olvidó cortar pegar otra vez :s http://ego-marx.blogspot.com/2007/02/moviendo-el-debate-sin-ganarlo.html pero los partidos políticos también responden a incentivos y por eso los partidos de derechas tienen electorados de derechas y vice versa🙂 Lo único que une al partido UPyD es estar de mala uva con una serie de cosas, pero nada parecido a una “ideología común”.me va a decir que le unen cosas muy importantes. Símbólicamente, no lo dudo, pero materialmente no es así. La politica real consiste (mayoritariamente, en términos de tiempo) en ajustar presupuestos y gestionarlos. Eso es lo que concentra la actividad de un partido, y estar divididos sobre eso supone no ser un partido sólido. Cuando uno no es un partido sólido, entonces termina desapareciendo http://ego-marx.blogspot.com/2007/12/elogio-de-la-disciplina-de-partido.htmlPara unir todo eso (la diversidad de opiniones), existe algo llamado “ideología”: un conjunto de prejuicios que aúna a un conjunto de gente en un proyecto común y que permiten decidir sobre prácticamente todo de forma uniforme. Eso de lo que carece UPyD y la mayoría de partidos de centro del mundo.Y si no me cree, acuérdese de la UDF y el MoDem en Francia (ya que la veo ilustrada) y de lo que hizo Bayrou y luego hizo el tipo este qeu ahora es ministro de defensa de cuyo nombre no me acuerdo (Hervé Morin era?): los partidos de centro se rompen porque lo único que reivindican es la independencia.En resumen: la única utilidad que puede tener votar a UPyD es hacer que salgan temas a relucir que obliguen a alguno de los dos grandes partidos a seguirle para no perder votos (lo de mover el debate sin ganarlo). Pero lo que me parece absurdo es pretender que tienen un proyecto coherente cuando carecen de ideología ^-^ (así les fue que ya se rompieron una vez)

  4. 4 bordesinremedio 13 febrero 2008 a las 9:21

    Como ya se está encargando Citoyen de darle sopas con ondas (sigue ahí :P), yo prefiero centrarme en esta frase:”Arcadi Espada ha teorizado mucho y bien sobre esta cuestión”En lo primero estoy de acuerdo, en lo segundo no tanto.Y no digo más porque esto es un blog y, como buen español, trabajando, no obstante, quiero resaltar que Arcadi no es precisamente un experto, así que hay que coger con pinzas ciertas afirmaciones que el hace. El blog de Justo Serna ya realizó una crítica fundamentada sobre el libro “El terrorismo y sus etiquetas”, o algo parecido.P.D.: No lo puedo evitar mencionar, pero Citoyen acierta con lo de “derecha ilustrada” o “decepcionada con PRISA o PSOE”. Por mucho que lo intente evitar se acerca al propio Arcadi y gente de su entorno, que se sienten desapegados del PSOE, pero que os da “asquito” votar al PP porque os parecen muy cazurros y que además la política está llena de mangantes.Obviamente es un poco caricatura mi descripción, pero se puede captar la idea.Y para evitar malentendidos, todo está escrito en tono amigable.

  5. 5 bordesinremedio 13 febrero 2008 a las 9:22

    Y perdonad mis faltas. Eso de escribir con lo primero que me pase por la mente se ve reflejado en mi destrozo de la lengua “opresora”.

  6. 6 Irene 13 febrero 2008 a las 10:26

    Vaya, está la cosa calentita😛 Vayamos por partes.Citoyen, varias cosas (aunque sigues empeñado en reventarme el próximo post, y voy a tener que enfadarme más por eso que por tus intentos de darme caña :-P). Respecto al criterio según el cual no se puede tener un proyecto coherente si se carece de “ideología”, vas a tener que permitirme que de manera simultánea admita la utilidad de las etiquetas ideológicas a la hora de hacer como aglutinante y ponga en tela de juicio su utilidad a la hora de alcanzar conclusiones coherentes. Me explico: la etiqueta “yo soy del PSOE”, en teoría equivalente a “yo soy socialdemócrata” (juas juas, una socialdemocracia como la alemana quiero yo, entonces ya hablaríamos), sirve de aglutinante, pero no tanto porque uniformice criterios y deje bien claro qué hacer en cada caso como porque detrás de la etiqueta lo que se impone es la aceptación de la voluntad del líder o de un grupo de notables (en el caso de Zapatero y su manifiesta incompetencia, ello empieza a ser un fenómeno bastante preocupante). Lo que la etiqueta ideológica no garantiza en absoluto es que se vayan a hacer por ello proupestas coherentes; no hay más que echar un vistazo a todas las barbaridades que se dicen últimamente para darse cuenta. Y si la “ideología” no garantiza la coherencia (de hecho, buena parte de las ideologías adolecen en origen, más allá incluso de sus resultados concretos, de una falta de coherencia interna), no veo por qué la falta de una “etiqueta” ha de suponer una falta de coherencia. Sobre todo cuando hablamos de un partido con unos objetivos muy precisos, que NO SON un programa propiamente de gobierno por motivos más que obvios (y pretendo hablar un poco más de esto en otro momento, si me dejas que me guarde algo para entonces😉. Esto enlaza con la cuestión del fracaso o no de los partidos de centro: creo que las cosas hay que evaluarlas y valorarlas en función de los fines con los que ha nacido; partir de la base absurda de que Rosa Díez se plantea presidir el gobierno de España es simplemente ridículo, aunque obviamente nos llevaría a la conclusión de que en tal caso UPyD está condenado al más absoluto fracaso. Más sobre esto en adelante, de momento me callo.Si admitimos tu tesis de que la cuestión fundamental es la gestión de unos presupuestos (tesis que no comparto del todo, pero aceptemos barco de momento) y de que en función de unos criterios ideológicos está claro qué hacer con ellos y así se mantienen unidos los partidos, las preguntas que surgen son múltiples. Por ejemplo: cómo explicarse que un gobierno “socialista” ofrezca con esos presupuestos ayudas lineales (el cheque-bebé) destinadas tanto a los herederos de la Duquesa de Alba como a la madre soltera de las sevillanas 3000 Viviendas; cómo se explica que ambos partidos estén pregonando la bajada de impuestos (algo tan “de derechas”); en qué cabeza cabe que el gobierno se dedique a repartir sin ton ni son dineros por ahí (aunque luego la propuesta se aclaró un poco, me refiero a los cuatrocientos euros, y quedó claro que con esa medida “hiperprogresiva” y megaguay los que menos tienen serán los que menos –o nada– reciban, lo cual supongo que la vuelve aún más hipersuperduperprogresiva); y cómo se come que en algo tan fundamental como la distribución general que se hace del dinero recaudado por el Estado entre comunidades autónomas un gobierno SOCIALISTA haya dado muestras de tan absoluta falta de criterio al poner en marcha innecesariamente un proceso de reformas estatutarias (para el que no existía demanda social alguna) que ha contribuido a ahondar mucho más en una asimetría de criterios ya existente (pero ahora agravada) y que además ha producido un mapa absolutamente inviable en términos materiales, ya sabes, el famoso sudoku de Solbes. El principal criterio ideológico de la izquierda se supone que era la búsqueda de una mayor igualdad socioeconómica, ¿no? Lo mismo es que me estoy equivocando.Bordesinremedio: en lo que se refiere a Arcadi Espada, leí esa crítica al libro en su día y además intuía que alguien protestaría ante esa afirmación. Ciertamente, no es un experto en terrorismo global desde el punto de vista de conocer las entrañas de las organizaciones terroristas, su financiación y demás cuestiones de ese tipo. Pero yo no me estaba refiriendo al terrorismo en sí, sino a su relevancia para la vida pública / política y a cómo se diferencia en este sentido de otros fenómenos. Casualmente, uno de los aspectos clave del terrorismo, en su aspiración a influir sobre la vida pública, es la necesidad y la utilización de la comunicación y de la información (y concretamente de los medios de masas) para dichos fines. Y no me negará, al menos, que de cuestiones de comunicación Arcadi sí que sabe un poco. Así pues, es posible que no sea un experto global en el fenómeno, pero sus análisis respecto a una determinada faceta del mismo resultan de interés para lo que yo estaba planteando, como me parece que ocurre con el librito de las etiquetas (y sí, se llama así).Respecto a mi “filiación”, no me molestan en absoluto esas especulaciones y seguramente tienen buena parte de razón, sólo que parten demasiado a menudo de la absurda presuposición de que ha habido o debido haber una situación previa en la que uno ha sentido apego o ilusión por el PSOE (cosa que no tiene por qué ser así, y desde luego no en esos términos: la “ilusión” me parece palabra poco apropiada en política; el “apego” casi que también). Y a ello va unido, o da esa impresión por el tono, la lectura de que uno discrepa porque “está amargado” por cuestiones que en realidad son de forma y no de fondo, o que son simplemente pasajeras, pero que en realidad es “carne de PSOE”. En fin, me parecen planteamientos un poco cerrados, la verdad.Por otra parte, parece no entrar dentro de ese planteamiento la consideración de que hay una parte del electorado que no mide unas siglas sino a las personas que en un momento dado se le ofrecen como candidatos, y que no mira el nombre del partido y su supuesta filiación ideológica tanto como los proyectos concretos que presenta, y que no tiene un voto fijo sino variable en función de las circunstancias, la valoración que merezcan las actuaciones recientes y lo que considera que puede convenir mejor a sus intereses (en términos de interés general o del particular de cada cual) en un momento dado. Que no tiene por qué ser lo mismo en todas las coyunturas, digo yo.

  7. 7 Eliahh 13 febrero 2008 a las 12:51

    Creo que los partidos de centro no fracasan solos, el sistema actual de reparto de escaños los hace fracasar. Por ello, el voto de un millón de personas repartidas en toda España vale mucho menos que el de 100.000 de una misma provincia.A partir de ahí, creo que con el CDS se perdió una gran oportunidad, como seguramente se pierda con UPyD a lo largo de las legislaturas, porque que en estas elecciones sacarán escaños es una cosa que creo que está bastante clara. Siempre he pensado que un partido de centro serio podría ser Bono y Gallardón, y bueno, no tengo interés en decirlo por ahí porque creo que no respondería a lo que busco para un gobierno, pero creo que sería otra buena oportunidad.En este caso, me alegra que haya aparecido otra alternativa electoral, para toda la gente que está muy desencantada con la política y ve, como Irene, ciertas cuestiones como mucho más fundamentales que la izquierda y la derecha.En el extranjero me di cuenta que con otros españoles discutía mucho más por la cuestión territorial que lo que nunca he discutido por sanidad o educación.Así que seguramente ya sea hora de que los principales partidos se dejen de ofertas y rebajas y vuelvan a contarnos qué quieren realmente, qué piensan y cómo quieren hacer las cosas.Si una “etiqueta” es seleccionar un color básico y un eslogan, y mi voto ha de decidirse en función de eso y de cuatro promesas monetarias, esto, señores, no es política.

  8. 8 bordesinremedio 13 febrero 2008 a las 13:19

    Tienes razón en cuanto que se puede dar a entender una cerrazón en mi burda descripción sobre la “afiliación” a una corriente u otra. Aunque se puede percibir ahora una cierta corriente liberal que si se siente identificada con el PP, históricamente y, si me apuras, sociológicamente la gran mayoría han permanecido cercanos al PSOE. Por tanto, en ese sentido si hablo sobre ese apego subyacente al partido socialista. El caso de Aspadi, Savater y otros muchos es paradigmático e ilustrativo. Ahora bien, como he mencionado al principio de este párrafo ya no es tan evidente en este momento. No obstante, UPD, es claramente producto de lo que yo he mencionado.Y añado aquí un parrafo de Andres Boix Palop que describe mucho mejor que yo la opinión sobre el partido de marras:”UPyD es un partido pensado para que las clases medias moderadamente ilustradas, que se sienten cómodas en un mundo de orden como el que tenemos pero que tienen la sensación de que ellos son más listos que la plebe y que los políticos populacheros que ésta elige no están a su altura, puedan votar a alguien que les reconcilie con la imagen que ellos mismos tienen de lo listos que son. Además, dentro de la defensa del orden establecido a todos los niveles, que es de lo que se trata, lo hace con una pátina de modernidad y de centrismo porque, en lo que es revolucionario en España, la defensa del statu quo se hace sin ir de la mano de la Iglesia o de la represión moral.”

  9. 9 bordesinremedio 13 febrero 2008 a las 13:34

    Y añado:”Ése es el motivo por el que, pudiendo haber sido un partido que nos hubiera podido atraer (luego eso ya depende, como clase media ilustrada conservadora que somos, con qué perfil concreto nos aliñen el programa), se hace tan duro que se haya decantado no por potenciar sus propuestas de regeneración democrática (muy atractivas para quienes somos parte de ese sustrato ideológico) sino por dos banderines de enganche de una demagogia y arrabalerismo político sólo parangonables a la elección de su cabeza de lista. La imposición de una tránsfuga con una acrisolada trayectoria de búsqueda del discurso político que más conviene a sus intereses coyunturales y que une a sus constantes e interesados vaivenes la desfachatez en la crítica despiadada a quienes piensan como ella lo hacía cuando le convino es probablemente la mejor para defender dos postulados tan impresentables como:- Los nacionalismos están hiper-representados en nuestro sistema político y hay que cambiar la ley electoral para minimizar su influencia en el Congreso, que deja el país en manos de “quienes menos lo quieren”.- Con ETA no hay que negociar nada, nunca y sólo existe una vía para acabar con ella: la policial.Obviamente, gente como Fernando Savater habría tenido problemas para defender semejantes ejemplos de engaño masivo a la ciudadanía como candidato (el primero directamente es un engaño matemático de esos que un niño de 6º de primaria te demuestra en menos de un minuto; el segundo es un engaño típicamente demagógico, por lo que es doblemente chungo, ya que todos nos lo conocemos), por lo que el muñidor de estas ocurrencias, como “experto politólogo” pergeñador de estrategias políticas ganadoras que es tenido en el partido como gran gurú para estas cosas, el tal Gorriarán, ha situado a alguien como Rosa Díez al frente. Pero con ambas decisiones el partido ha desmentido radicalmente, desde el primer momento, las presuntas intenciones de regeneración democrática “para las clases medias ilustradas” que preconiza supuestamente la formación. Y es una pena, porque más allá de estos tres mascarones de proa (dos programáticos y una “lideresa”) hay un programa político que es en gran parte muy atractivo pero que, lamentablemente, no puede servir para nada bueno con semejante presentación y supeditado a estas prioridades.”Yo creo que los párrafos precedentes explican bien mi tirria.

  10. 10 Di Blasino 13 febrero 2008 a las 19:09

    Bordesinremedio, no me vale la opinión que cita. No dudo de que el sr. Boix sí se considera más listo que la mayoría, pero no lo demuestra convincentemente. Entre descalificaciones personales, el párrafo que transcribe se resume en que dos “postulados” son “impresentables” por poderosas razones: uno porque el sr. Boix nos dice que lo es y habrá que creerle, y otro porque el sr. Boix nos dice que hasta un niño de seis años lo sabe y habrá que creer a ambos. En fin, creo que UPD debe ser analizado (muy) críticamente, exactamente como cualquier otro partido o propuesta política, si bien es recomendable hacerlo con el empleo de argumentos. Quedo a la espera de conocer al que los tiene: al niño.

  11. 11 my blue eye 13 febrero 2008 a las 19:15

    ¿Y qué tiene de malo ser “clase media ilustrada”? Por lo demás, me permito el gustazo de decir que el párrafo de Andrés Boix Palop es pura crítica cultural, pura retórica de origen nietzscheana que nos queda ya muy atrás (“son más listos que la plebe y que los políticos populacheros”; “votar a alguien que les reconcilie con la imagen que ellos mismos tienen de lo listos que son”, etc.).Las acusaciones contra UPyD por su falta de ideología porque su función es, como ha dicho bien Irene por ahí, “mover el debate”; y de eso estamos muy necesitados en España, no nos vendría nada mal.Por lo demás, la ideología funciona solamente como filtro, diría yo. Jamás he sentido simpatía por el socialismo, de hecho he empezado a sentirla recientemente, pero no por el zapaterismo en concreto. Sin embargo, he votado al PP y al PSOE y hubiera votado al CDS de haberme pillado en edad de merecer. No me parece nada extraño que ciertas clases medias liberales – e incluso ciertas clases trabajadoras liberales, que para el caso… – se nieguen a votar al PP en las actuales circunstancias. Yo misma experimento un irrefrenable deseo de huir cuando veo a Rajoy y a Esperanza Aguire & cia.Irene, tu comentario sobre el terrorismo es casi mejor que el de Arcadi. De hecho, puede que se lo envíe a alguna persona con la que tiendo a discutir sobre estos temas.

  12. 12 bordesinremedio 13 febrero 2008 a las 21:53

    A di blasino:”no me vale la opinión que cita”Me parece bien que no le agrade la opinión del Sr. Boix Palop, no quería imponer ninguna; no he intentado realizar ninún argumento definitivo. Es más, no lo he utilizado como “argumento de autoridad”, sólo lo he pegado porque expresa de mucha mejor manera lo que yo pienso al respeto.”Entre descalificaciones personales, el párrafo que transcribe se resume en que dos “postulados” son “impresentables” por poderosas razones: uno porque el sr. Boix nos dice que lo es y habrá que creerle, y otro porque el sr. Boix nos dice que hasta un niño de seis años lo sabe y habrá que creer a ambos.”Sobre las descalificaciones: aunque no me rebate lo argumentado por el Sr. Boix, que yo sepa no entra en el terreno de lo personal, sino en el del político. Critica la actitud tomada por la Sra. Díez como política, las acciones que ha llevado a cabo. No veo esas descalificaciones que si observo a diario en otros blogs, radios y periódicos.Respecto a los postulados:En cuanto al de ETA no se ha expresado más por la sencilla razón de que el autor en entradas posteriores ha explicado su visión del asunto. Si quiere saber más vaya a http://www.lapaginadefinitiva.com y podrá informarse sobre su opinión en torno a la negociación y adyacentes.En cuanto a lo de la representación abusiva de los partidos nacionalistas. Parte de lo dicho en el párrafo anterior vale en este, esto es, que se ha explicado anteriormente en otras entradas. No obstante, lo que dice es cierto. En el blog “Malaprensa” se ha reiterado una y otra vez que acorde con la actual Ley Electoral los partidos nacionalistas no tiene mayor representación que votos obtenidos, tienen los que les corresponden. Los que están hiper-representados son el PP y el PSOE y, al contrario, quién sufre más las consecuencias de la Ley es IU. Así que en este sentido la crítica es válida. Lo que me parece una pena es que se omita los aspectos positivos que si resalta el Sr. Boix, no sólo hay “descalificaciones personales”.A my blue eye:Él no está despreciando para nada ser clase media ilustrada. Además de mencionarlo de manera irónica, el se incluye dentro de esa clase media. En una frase que omití del párrafo decía que:”Vamos, que UPyD es un partido para ti, para mí y, en general, para el tipo de gente que hace, lee o gusta de LPD.”Como se puede observar él admite ser parte de ese estrato social, no sin dosis de ironía, por otra parte.Sobre la retórica nietzscheana no digo nada. Más que nada porque desconozco la obra de Nietsche, por lo que lo más probable es que dijera una insensatez mayor de las que estoy diciendo.Finalmente, lo que subyace en UPyD, Ciutadans, por encima de ciertas coyunturas: ETA, el castellano en Cataluña, el problema de los nacionalisamos, es una idea falsa sobre un pasado que nunca existió. Es algo que he visto, asimismo, en este blog, en el de Arcadi y en otros.Aunque no se exprese de manera directa lo que subyace es una noción de un pasado en que la democracía corría felizmente por la pradera. Era fuerte, viril (ya sé que es feminina), vibraba, pero de prongo algo le sentó mal y se convirtió en algo debil: eran los partidos políticos, que con sus ansias de poder, de reparto han destrozado lo más sagrado. Sin embargo, esta visión es erronea, desde la aparición de la democracia parlamentaria siempre ha sido así.Muchas de las críticas actuales que se le hacen ya se decían hace un siglo, por tanto, nada nuevo bajo el sol. Bajo la fórmula “mover el debate” es volver a discutir sobre lo malo que son los partidos políticos, pensando en ellos, chupando a la sociedad civil, debilitando, en definitiva, a la democracia. Lo que pasa es que la realidad es muy tozuda, y planteamientos como UPyD o ciutadans chocan contra lo que realmente pasa. Ya se ha visto con las dimesiones dentro de éste, y ser verá con UPyD también las peleas de poder.Como dice Benigno Pendás, con un bien entendido liberalismo de raigambre clásica:No existen atajos para una supuesta democracia sin partidos, ni milagros que conviertan a estas formaciones en una expresión idílica de virtudes cívicas y la participación política.Como siempre perdón por las faltas y errores, como de costumbre escribiendo casi sin pensar y sin repasar.

  13. 13 Irene 13 febrero 2008 a las 23:43

    Dios mío, dejo esto solo unas horitas y se me va de las manos. De nuevo, por partes. Eliahh, gracias por pasarte por aquí de nuevo. Tengo poco que decir respecto a lo que señalas porque en lo sustancial estoy de acuerdo contigo (así que para qué vamos a inventarnos motivos de discusión, que aquí ya está la cosa repleta por lo que veo), aunque de todas formas ahora entraré en el tema del reparto de escaños, que ha sido mencionado en varios comentarios.Bordesinremedio:1. Por supuesto que se puede dar a entender una cierta cerrazón en la descripción que hacías de UPyD, pero al fin y al cabo podría ser más o menos acertada. Otra cosa es que tenga relevancia alguna para lo que se está discutiendo o que sea tan sólo una forma de “agresión” (suave, desde luego, y amigable si usted quiere) al adversario político que no aporta nada más que una supuesta descripción sociológica basada, por supuesto y como todo estudio riguroso de este tipo merece, en meras impresiones personales y en la “tirria” que usted mismo admite tenerle al partido (usted y el señor Boix, por lo que veo, pero ahora voy a eso). Las estadísticas mienten, ya se sabe, pero difícilmente pueden hacerlo más que el típico cúmulo de “a mí me parece que”s tomados como verdades absolutas cuando sólo parten de observaciones parciales de la realidad pasadas por el tamiz de los propios prejuicios (podemos llamarlos convicciones si resulta más bonito).2. Respecto al Sr. Boix, me parece que su argumentación cae –contra lo que usted dice– en la descalificación personal como argumento casi único, y no sólo me refiero a la descalificación personal hacia Rosa Díez (que, de nuevo, puede ser más o menos acertada, pero que no es la cuestión, a mi juicio), sino hacia el supuesto (supuesto por él, digo) electorado de UPyD. La retórica es lamentable por más ironía que haya en ella (y la ironía está muy bien), sobre todo porque de nuevo vuelve a no decir nada sobre el partido en sí (y en esto me refiero fundamentalmente al primer párrafo que trae usted a colación). Por otra parte, el que este señor se incluya dentro de esa “clase media ilustrada” (y en esto seguramente tenga razón, como seguramente lo seamos buena parte de los que nos dedicamos a matar las horas manteniendo estas discusiones bizantinas por internet: también muchos votantes habituales del PSOE y del PP –pero desde luego no todos–) no exime de la irrelevancia intelectual de la que dota a su propio argumentario, en tanto en cuanto se trata de un conjunto de apreciaciones totalmente gratuitas a base de juicios de valor, de intenciones y de motivaciones no argumentados. Por otra parte, pretender que se trata de “la defensa del orden establecido a todos los niveles” es sencillamente ridículo. Sin duda UPyD no es precisamente un partido revolucionario –no lo es ninguno que tenga relevancia, así que no sé dónde está lo significativo de esa afirmación–, pero no es menos cierto que plantea cambios mucho más importantes de los que está planteando ninguno de los dos grandes partidos y la mayoría de los pequeños, y en ello ya abundé en el post, de modo que creo que huelga repetirlo. Si eso es defender el orden establecido con una pátina de modernidad, pues es una lástima para las conciencias revolucionarias de chapita del Che, pero ya si eso mañana cuando regrese el Lenin español podremos dedicarnos a la tarea mucho más noble y productiva de provocar el advenimiento de la revolución. Mientras tanto, algunos creemos que se pueden hacer cambios importantes sin ir por la vida de revolucionarios y sin poner las cosas patas arriba. Las permanencias y el cambio no están reñidos; de hecho, coexisten siempre (como demuestra sobradamente la Historia, por otra parte, aunque la Historia es argumento para bien pocas cosas por aquello de que tiene bastante de impredecible –salvo a posteriori, como la Economía–).En las descalificaciones a Rosa Díez no voy a entrar, ya que no ha sido ni es mi propósito defender a la cabeza de lista de la formación. Ya dije que entiendo las antipatías que pueden despertar algunos impulsores del partido (aunque no las comparta personalmente), pero es que yo sigo más atenta a la capacitación de las personas que a sus fluctuaciones ideológicas (las traiciones a la revolución nunca me han preocupado, entre otras cosas porque si lo hicieran tendría que preocuparme mucho a mí misma por no ser la pseudo-comunistilla-o-quién-sabe-qué que por supuesto afirmaba ser con 18 añitos –todos tenemos un pasado oscuro–). Y más que a todo ello, sigo atenta a los programas. Las antipatías personales dan dolores de barriga, eso nos ocurre a todos, pero desde luego no deciden mi voto.Vayamos a los postulados “falsos” según el señor Boix. En el del terrorismo entraré cuando tenga que enfrentarme a algo más que la frase “es un engaño típicamente demagógico”, porque es que ante eso una no sabe ni qué responder –por aquello de que a la nada es difícil lanzarle argumentos–. En cualquier caso, se puede estar de acuerdo o no con la postura de UPyD en torno al terrorismo, pero creo que el tema es demasiado complejo como para recurrir a esa descalificación completa y tajante (más allá de cómo lo argumente el autor en otros artículos, que ahora mismo no tengo tiempo ni especiales ganas de visitar), máxime cuando ya se han visto los grandes resultados (en términos de rearme de la banda, se entiende) de los intentos de negociación habidos hasta el momento.El tema del reparto de escaños es más peliagudo. El blog Malaprensa (lo digo sin leerlo, pero imagino el argumento porque es cuestión de cálculos matemáticos), y supongo que también el niño de seis años, tienen toda la razón del mundo. El señor Boix no tanto, porque pese a que tengan razón los otros dos sujetos, eso no supone que el postulado de UPyD sea “impresentable”. De hecho, ni siquiera supone que sea falso. Aquí se mezclan dos conceptos: es cierto que hay una sobrerrepresentación de PP y PSOE respecto al resto de partidos, incluidos los nacionalistas, aunque con la curiosa excepción de EAJ-PNV, que gana a todos en el menor número de votos por escaño (haga usted las cuentas, he tomado como referencia las elecciones de 2004). Bien, esta sobrerrepresentación, que existe, no se puede negar. Se puede, sin embargo, defender por cuestiones de gobernabilidad. Yo misma no tengo una opinión muy decantada al respecto, pero en cualquier caso existen buenos argumentos posibles para adoptar esta postura –véanse los problemas de Italia–. Esto, que no es otra cosa que una prima a la mayoría, privilegia la gobernabilidad y la estabilidad por encima de otras consideraciones. Ahora bien: también están sobrerrepresentados los partidos nacionalistas. El caso de PNV-EAJ, que ya he citado, es especialmente escandaloso en tanto en cuanto llega a sobrepasar incluso cualquier ventaja que pudiera suponer para los grandes partidos la prima a la mayoría. Pero aun en el caso de los otros partidos nacionalistas, que ciertamente están infrarrepresentados con respecto a PP y PSOE, están sobrerrepresentados en mucha mayor proporción con respecto a IU. Pero la cuestión no es IU en sí misma (lo que me faltaba a mí es andar defendiendo a IU), la cuestión es que esto es lo que hace el actual sistema electoral con toda formación pequeña con el voto disperso. Aquí, obviamente, el sistema no está orquestado para facilitar la gobernabilidad (de hecho, la dificulta por lo general, porque convertir en “llaves de gobernabilidad” a los nacionalistas es someterse a un chantaje que, si bien es cierto que es algo que vendría de cualquier “llave de gobernabilidad”, en el caso de una llave nacionalista sólo buscará privilegiar a una región –en el más suave de los casos–; una “llave de gobernabilidad” de ámbito nacional al menos estaría representando a gente de todo el país. Y además, tomando el caso de IU como ejemplo paradigmático, tendría muchísimos más votos respaldando su legitimidad para hacerlo. Como ocurre con el argumento de la gobernabilidad que justifica (o no, según las visiones) la prima a la mayoría, en este caso la “prima a los nacionalismos”, por así llamarla, tendría que justificarse por una supuesta representación territorial que se equilibrase así con la representación propiamente ciudadana. Bien, si esa es la justificación (y de hecho es la única), a mí personalmente me parece lamentable. Lo que hay que representar es ciudadanos. Si hay un sistema “proporcional corregido” con vistas a una mayor gobernabilidad, puedo entenderlo y podría llegar a defenderlo. Si la “corrección” lo que hace es dar más peso a unas regiones que otras en función de la concentración del voto, me parece absurdo. Podría entrar en por qué, pero creo que mi postura sobre los nacionalismos es bastante clara y esto se está alargando demasiado. En cualquier caso, una cosa está clara: las dos “sobrerrepresentaciones” obedecen a motivos diferentes y tienen consecuencias diferentes, por lo que me parece que resulta perfectamente legítimo oponerse a una y no a otra. Y es sencillamente una falsedad negar que los partidos nacionalistas tienen ventaja sobre otros partidos con similar número de votantes; ello equivale necesariamente a una sobrerrepresentación respecto a los mismos, en un sentido puramente literal, y eso no es una interpretación sino un dato (dado que los conceptos mismos de sobre- o infrarrepresentación no pueden utilizarse sino de manera relativa, es decir, tomando a otro como referencia, y respecto a quienes en términos electorales cosechan resultados similares, que por otra parte es con quién más lógico parecería en principio compararlos, están abusivamente sobrerrepresentados).Adjunto la ratio de los principales partidos en las elecciones generales de 2004 (al Congreso de los Diputados). El número, calculadora en mano, es el total de votantes representados por cada diputado del partido en cuestión:PSOE 66.522PP 65.071CiU 82.904ERC 81.250EAJ-PNV 59.593IU 253.906Por lo demás, empieza a resultar un poco repetitivo el andar pidiendo a los demás que no pretendan interpretar cual psicoanalistas qué es lo que “subyace” detrás de mis planteamientos (y de los de los demás, claro). Me refiero a esto (aunque es una práctica sistemática, por lo que veo):”Aunque no se exprese de manera directa lo que subyace es una noción de un pasado en que la democracía corría felizmente por la pradera. Era fuerte, viril (ya sé que es feminina), vibraba, pero de prongo algo le sentó mal y se convirtió en algo debil: eran los partidos políticos, que con sus ansias de poder, de reparto han destrozado lo más sagrado.”No tengo necesidad alguna de demostrarle que conozco al menos a un nivel aceptable el pasado de la democracia en España y en el mundo occidental en general; y quiero suponer, por otra parte, que no es usted consciente de cuánto se parece ese discurso, que usted mismo crea pero atribuye a otros, a la retórica de los partidos fascistas y fascistizantes de la Europa de entreguerras. Pero desde luego, tampoco voy a admitir que me atribuya ese discurso, porque entre otras cosas es un discurso que no dice absolutamente nada, y porque creo que ya va siendo hora de que cada cual exponga cuáles son los planteamientos “subyacentes” a las ideas que defiende, sin necesidad de que se los diseñen los demás. No me parece de recibo, tampoco, ni hacia mí ni hacia las demás personas que han hecho comentarios, la atribución de ignorancia que suponen esas líneas.Ah, y no me malinterprete: todo esto se lo digo también con tono amigable. Intuyo que cuando se utilizan este tipo de argumentaciones no se hace con voluntad de insultar –lo digo totalmente en serio–, pero he de confesarle que resulta un tanto cansino y que además, aporta bien poco la dinámica “le voy a decir lo que usted piensa”, “no, mire, se equivoca, es que yo no pienso eso”, de la que podríamos no salir nunca. El psicoanálisis creo que es mejor dejárselo a aquel psicólogo argentino que te mostraba el camino en la canción de Sabina (sí, el de la ceja).Suscribo, por cierto, la afirmación de Pendás. No sé qué habrá encontrado en este blog que niegue en lo más mínimo semejante observación.Pero “mover el debate” no es eso que usted dice. Y si lo es, mal estamos, porque entonces todos a callar y punto, ¿no? Esa filosofía sí que me parece peligrosa. Tal vez ahí sea donde yo trace la línea entre el pragmatismo (del que soy fiel seguidora, tal vez incluso demasiado, según me dicen) y el cinismo.

  14. 14 bordesinremedio 14 febrero 2008 a las 8:54

    La verdad es que podriamos seguir discutiendo, más que nada porque alguna de las cuestiones que explicas no estoy de acuerdo con ellas, pero la verdad esto es un blog, y junto con mi indolencia, me da pereza ponerme a escribir; para eso prefiero hablar.La verdad es que siento lo de “subyace”. Sin duda, es un argumento que puede ser un poco trampa, pero muchas veces, incluyéndome a mí, expresamos ideas que tienen como trasfondo otro marco más amplio.También es verdad que mi tono tendría que cambiarlo, pero es que me emociono y no paro, por eso lo de las advertencias, me gusta polemizar :PNo obstante, algunas matizaciones tengo que hacer a su respuesta:”Pero “mover el debate” no es eso que usted dice. Y si lo es, mal estamos, porque entonces todos a callar y punto, ¿no? Esa filosofía sí que me parece peligrosa. Tal vez ahí sea donde yo trace la línea entre el pragmatismo (del que soy fiel seguidora, tal vez incluso demasiado, según me dicen) y el cinismo.”Sabía que se me iba a acusar (de buena manera, obviamente) de aceptar simplemente las cosas como son y no moverse. Sin embargo, soy también crítico con “el sistema” y tengo mi, más o menos certera, visión del horizonte de llegada y lo que hay que mejorar. Por tanto, no digo que haya que callar, lo que digo es que hay que hacerlo desde postulados realistas, de como las circunstancias han ido modulando, y no con partidos como UPyD y Ciutadans que parecen olvidar que estamos en política (y parafraseándole: Lo que me faltaba, defendiendo como quien dice, al PP).Tampoco he querido igualarle con los partidos de orientación fascistas o de extrema derecha o izquierda, que también han realizado diatribas en tal sentido, yerra por completo. Lo que pasa es que hay un sector importante, con independencia del enfoque ideológico, que tiene esa visión de una democracia vitalista, y que yo sepa los extremos directamente rechazan aquélla, cosa diferente es que se hayan adaptado al sistema, y que los partidos políticos son una lacra. Ya dentro de los padres fundadores de la constitución americana había una corriente contraria a los partidos políticos, lo que no lo convierte en extrema derecha – si, ya sé, es sólo uno pero no me acuerdo del nombre y no me apetece buscarlo.Ya entrando en lo demás, como he mencionado al principio de mi respuesta, no pienso entrar. No estoy de acuerdo con lo que comenta, pero esto sí que podría extenderse de tal manera que, sólo de pensarlo, me da pereza.Pero !!ojo¡¡ que no es una capitulación :PLo que si quiero reiterar es lo de las faltas y lo del tono, es que me altero con facilidad. Cuanta verdad decía paquito con aquéllo de: “haz como yo, no te metas en política”.


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