Universitas

La Universidad, ese templo del conocimiento, el debate abierto, el aprendizaje y la cultura.

Universidad de Santiago de Compostela, 12 de febrero de 2008

Universidad Pompeu Fabra, 18 de febrero de 2008

Universidad Complutense, 19 de febrero de 2008

Bien pensado… Algo habrían hecho, ¿no?

Nota a pie: ¿Qué hace el Estado costeándoles una plaza universitaria –porque una plaza cuesta bastante más dinero del que pagan estos muchachitos o sus papás por la matrícula– a esta gentuza? Con el dinero de todos.

14 Responses to “Universitas”


  1. 1 bordesinremedio 20 febrero 2008 a las 11:28

    Me voy a poner demagógico xD:Pues el Estado no discrimina por razón de coeficiente intelectual, por eso están en la Universidad; además de ser contrario a la igualdad.Iba a escribir más, porque éso requeriría una explicación seria y detallada, pero mi legendaria indolencia me impide pensar más :PAhora bien, dentro de ser político se incluye que sean abucheados o increpados, sean del partido o signo político que sean. Cosa distinta es que se les impida ejercer sus derechos o directamente se pase a la agresión, eso ya es incompatible con el ejercicio democrático.Y no, no estoy justificando los recientes actos, pero los árboles no nos deben impedir ver el bosque.Aunque podría decir aquella gran frase de: !!!es que van provocando¡¡¡P.D.: está hecho medio en broma el comentario, lo digo por la gente sin sentido del humor.

  2. 2 eduardo 20 febrero 2008 a las 13:00

    Es el bárbaro interior, eso está claro. Pero hay que entender por qué hay tanto vandalismo político, qué ocurre con determinadas ideologías para que se expresen así, lo cual excluye tratar este tipo de casos como si fueran ejemplos de violencia genérica.

  3. 3 my blue eye 20 febrero 2008 a las 16:12

    Estas idelogías se expresan así porque representan la verdad general de la izquierda, es decir de la humanidad (ya se sabe que decir “izquierda” es decir “humanidad” y “salvemos la Tierra”, mientras que decir “derecha” es decir “riqueza” y “privilegio”). En su mano está, entonces, la decisión sobre aquel que es fascista. El fascista no se define ya por sus ideas sobre la sociedad o sobre la violencia, sino, por supuesto, porque alguien que tiene razón le elije como “fascista”. No sé por qué nos extrañamos si esto ya lo puso de moda Stalin y, con él, toda la intelectualidad europea de la posguerra.En fin: a estos sujetos les expulsaría inmediatamente de la universidad. La universidad, simplemente, no puede aceptar a personas así como alumnos, porque un alumno es alguien que sabe que está en el camino de encontrar la verdad – la investigación – y no alguien que ya la tiene. Por lo tanto, lo lógico sería expulsarles de la universidad, primero, y después, quizá, enviarles a militar en algún partido de esos que generan algún interés general para la sociedad. No sé si llegarán a ser líderes, pero puede que sirvan para las caceroladas de uno y otro lado.La universidad, por su parte, debería empezar a plantear la tarea de restituir el significado original de las palabras. A cualquiera que no sepa lo que significa la palabra “fascista” o la palabra “comunista”, se le suspende incluso en sexta convocatoria. Aunque sea de ciencias. Hala.

  4. 4 Di Blasino 20 febrero 2008 a las 17:17

    Iba a decir que …sin comentarios. Pero claro que los tiene. Es una muestra del sectarismo rampante. Del que empieza no queriendo oír a un demócrata diferente y puede acabar tratando violentamente de impedirle hablar, incluso lográndolo. Despreciable, más aún por el escenario en que tiene lugar, y vergonzante para la causa en cuyo nombre se grita. Pero no nos engañemos, el sectarismo no sabe de ideologías ni de edades. Es decir, las conoce a todas. No lo añado por tratar de hacer innecesarias compensaciones, sino por recordar la auténtica magnitud de la desgracia.

  5. 5 Pablo 20 febrero 2008 a las 21:44

    Vemos los síntomas.Desconocemos el diagnóstico y la prescripción.El proceso que vivimos no surgió de la noche a la mañana por una única causa. Su remedio tampoco se puede poner de la noche a la mañana mediante la actuación en un único campo.

  6. 6 Berlin Smith 21 febrero 2008 a las 0:18

    Entonces… mayo del 68 fue también una tontería, ¿no?

  7. 7 Eliahh 21 febrero 2008 a las 9:43

    Como persona que se define de izquierdas, en caso de definirse, me avergüenzo de estos comportamientos.Pero por desgracia estoy completamente segura de que esta nueva moda va a tener un efecto de reacción en el polo opuesto, y no queda demasiado tiempo para que jóvenes de extrema derecha hagan lo equivalente con un ponente del PSOE o de IU.Tiempo al tiempo.No creo que la expulsión de la Universidad sea la respuesta, pero la condena firme y abierta de estos hechos, por parte de los rectores, de la sociedad y de todos grandes partidos, es el primer paso.

  8. 8 Irene 21 febrero 2008 a las 9:54

    Bordesinremedio, estoy de acuerdo en lo de los abucheos (aunque eso vale para unos y para otros, que es algo que muchos parecen olvidar), pese a que no sea la forma de hacer política que a mí me parece más apropiada. Pero en cualquier caso, no estamos ante eso. Como no sé dónde empieza y dónde acaba la ironía de su comentario (¿ambigüedad intencionada?), no puedo añadir mucho más.Eduardo, tienes razón. Y en ese sentido creo que My blue eye ha señalado muy certeramente qué es “lo que ocurre con determinadas ideologías” para que se comporten así. My blue eye, estás que te sales últimamente, de hecho😛 Me he tenido que reír leyéndote, aunque a decir verdad más bien la cosa da para llorar. Ay, esa intelectualidad europea de la posguerra y su asombrosa facilidad para cubrirse de gloria y perder ocasiones perfectas para haberse callado. Habilidad, por cierto, que parece haber heredado buena parte de la intelectualidad progre de nuestros días (aunque a cualquier cosa se le llama intelectual últimamente). Estoy contigo en lo de las expulsiones, aunque creo que eso ya se deducía de lo que insinuaba en el post… En realidad, creo que debo darte las gracias por decir de manera elocuente en tu comentario todo lo que yo pretendía decir sin decir casi nada por –entre otras cosas– pura indolencia. Por cierto, debes ser una elitista terrible, porque lo que propones dejaría a cada universidad española con un reducido núcleo de… ¿diez alumnos? Hmmm… Ni siquiera suena tan mal :-PDi Blasino, por supuesto que tienes razón, al menos en parte. Creo que el sectarismo sí entiende de ideologías, y mucho. Otra cosa (y creo que es a eso a lo que te referías) es que ideologías sectarias haya en los dos extremos del espectro político (si es que aún nos creemos lo del espectro político, cuestión que daría para un debate interminable e interesante, por cierto).Pablo… es cierto, aunque a pesar de que la actuación no pueda ser en un único campo, al menos la Universidad debería quitarse estos elementos de su seno. Entre otras cosas, porque hablamos ya en general de mayores de edad responsables de sus actos. Pero sí, claro que hay otros campos de actuación, empezando por la responsabilidad de los propios políticos, que ya les vale. Mi querido Berlin, me temo que lo menos malo que se puede decir de mayo del 68 es, en efecto, que fue una tontería. Lamentablemente, fue varias cosas más, y algunas de ellas aún colean. En el fondo y mirando las cosas con cierta visión pretendidamente panorámica, no creo que mayo del 68 y sus consecuencias sean otra cosa que la crisis de la izquierda, que obviamente aún no ha terminado. Crisis, por cierto, de la que no sé hasta qué punto deberían alegrarse siquiera las personas de derechas, habida cuenta de que a lo que está llevando: la búsqueda de referentes donde no los hay –donde no puede haberlos–, que obedece al desamparo de haber perdido los anteriores, da resultados de lo más dispares y, en ocasiones, de lo más preocupantes. Preocupantes para todos, que es lo malo, porque no hablamos de algo que sólo tenga efectos en un reducido núcleo de reuniones, tertulias y partidos de izquierdas. La cosa va más allá, y hasta que cierta izquierda no se dé cuenta de lo que le está pasando… vamos aviaos, que se dice aquí en el sur😛

  9. 9 Irene 21 febrero 2008 a las 10:00

    Eliahh, que es vergonzoso lo sabemos. En cuanto a las reacciones que posiblemente estén por venir, es más que probable. Pero vamos, que es cierto algo que ya se ha dicho aquí: esto siempre ha ocurrido en los dos extremos. Lo que quizá es más asombroso es que encima estos van (en muchos casos, al menos) de súper demócratas por la vida.Por lo demás, no creo que la expulsión de la Universidad sea LA respuesta, en el sentido de que no es la solución. Pero sí creo que es una de las respuestas absolutamente necesarias, y obviamente la más inmediata (lo otro son cuestiones de mayor calado y a más largo plazo). No es que yo sea una malvada vengativa, es que “la condena firme y abierta de estos hechos” no disuade a nadie. Antes al contrario: da atención, que al fin y al cabo es lo que buscan. Y qué supermegaguays se sienten siendo antisistemas y condenados por todos los malvados del establishment. Pues muy bien, pero que se sientan aún más supermegaguays habiendo sido no ya condenados, sino expulsados. Y que dejen en paz a los que sí que somos demócratas.Por lo demás, no dejaría nunca cerrada la vía a la “reinserción” universitaria. Siempre se pueden hacer servicios a la comunidad… No sé, ¿qué tal tener que hacerle de guardaespaldas durante un tiempo a algún adversario político? :-P(Es guasa… creo).

  10. 10 Di Blasino 21 febrero 2008 a las 17:29

    Iba más allá, Irene. La realidad demuestra que el sectarismo no es exclusivo de las ideologías excluyentes y antidemocráticas por naturaleza, y que puede estar (y de hecho lo está) en todas partes, no sólo en los extremos, alimentado por una intencionada polarización del debate público.Y será cuestión de una mirada torcida o de la dichosa corteza cingular anterior, quién sabe, pero lo cierto es que, extremismos y nacionalismos aparte, las opiniones más estrambóticamente sectarias y dogmáticas que vengo oyendo últimamente se pronuncian en nombre de un falso liberalismo, dispuesto, como la peor izquierda, a desfigurar los acontecimientos presentes o pasados a la medida de su delirio o afán de manipulación. Concluyo: hay cierta izquierda irresponsable, en permanente lucha con la realidad y que baila el agua a la tiranía o al populismo o la sinrazón, que en nombre de buenos sentimientos no duda en ser cómplice de la injusticia y la opresión, sí. Es tan cierto como indignante. Pero no es el único problema que tenemos y habrá que enfrentarse a todos o haremos un trabajo a medias. El fortalecimiento de la democracia pasa por desenmascarar, sin tregua, a unos y a otros. O los estúpidos medrarán, como así sucede.

  11. 11 Irene 21 febrero 2008 a las 17:59

    Mmmm… Me expresé mal. Comportamientos así hay en todos los puntos (más que en los dos extremos) del espectro político, en eso te doy la razón (realmente, te la doy en casi todo lo que has señalado).Lo único que pretendía recalcar cuando dije que estos comportamientos sí entienden de ideologías es que la “ideología” tiene mucho que ver: no por ser una u otra, sino más bien por el hecho de ser ideología (como conjunto cerrado de ideas interconectadas que encajan entre sí, dotado de una coherencia interna pero a menudo impermeable al exterior y a cuanto pueda contradecir las “verdades” ideológicas). Tal vez, más que de “ideologías”, debía haber hablado de “ideologismo”. No sé si me explico.Vamos. Que esto no es violencia, sin más. Es violencia política, y la violencia política es distinta de otras. En el fondo, aunque en un grado diferente, no es otra cosa que terrorismo. Pero de eso ya hablé en un post anterior: antipolítica.Desenmascaremos, desenmascaremos. Otra cosa es que sirva para algo.

  12. 12 Øttinger 21 febrero 2008 a las 23:17

    Irene, no te puedo contar o analizar lo sucedido en las universidades españolas en las que se ha producido incidentes con los políticos. Con una excepción, Rosa Díez y la Facultad de Políticas de la UCM. Facultad en la que he estudiado y que conozco en profundidad. Es absolutamente lamentable y reprobable que expertos analistas aseguren que el boicot a Díez se debe al caldo de cultivo de Zapatero. Sólo demuestran su ignorancia. En mi querida facultad, es costumbre, puede que no deseable, pero costumbre al fin y al cabo, la de boicotear a los políticos que tienen a bien visitarnos. Ya se lo hicieron a Reagan en su visitas a González allá por los ochenta, cuando la facultad se encontraba al lado del Palacio de la Moncloa y los estudiantes se dedicaban a quemar los pupitres y tirarlos por las ventanas… razón por la que González decidió trasladar (ya lo había hecho con Económicas antes) Ciencias Políticas al Campus de Somosaguas (fuera de Madrid capital). Y así se ha venido manteniendo estas raras costumbres. Impidiendo una conferencia de Aznar al principio de los noventa, boicoteando a Carrillo y obligándole a dar su conferencia en un lugar distinto al previsto, montándole el pollo a Trinidad Jiménez, llamando a gritos dictador y fascista a Hugo Chávez hace un par de años… y un largo etc. Es más, recuerdo que en las últimas Generales, y ante la diversidad de chiringuitos de los partidos en los pasillos de la facultad y el anuncio para el viernes 12 de marzo de un mitin de Llamazares, colgamos un bonito cartel de cinco metros con el siguiente lema: “Los mítines, a las plazas de toros”. No se equivoquen. Lo de Rosa Díez lo sabíamos todos. Comiendo el lunes, un cátedro de la facultad me decía que el martes no daba clase por la mañana porque sus alumnos habían decidido ir a ver a la político de UPyD. Ante esto sólo me limite a preguntar si les había advertido de la necesidad de llevar casco por lo que pudiese llover. Así de sencillo. Ella conoce esa facultad y sabe que el funcionamiento. Ni más ni menos. Y ya como maldad, a Hillary le sirvió, pero el truco ya está pillado y es patético. Casi tan patético como el tembleque acojonado de Aldecoa (el decano de la facultad que se encontraba al lado de Díez) al rellenarle el vaso.

  13. 13 el_situacionista 21 febrero 2008 a las 23:32

    Ottinger aún recuerdo cuando invitamos a Mendiluce, candidato de Los Verdes, y nosotros mismos boicoteamos nuestro propio acto y conseguimos que no viniera. ¡Qué gran ejercicio de coherencia política! Tendrían que aprender estos macarras. (me refiero a Rosa Díez y tal…)

  14. 14 Jose 28 febrero 2008 a las 23:11

    (sin leer los comentarios)Eso ha ocurrido en TODAS las elecciones y a TODOS los partidos, aun recuerdo agarradas en un meeting de Felipe Gonzalez en la Complutense y recibido a tomatazos en la de Zaragoza (donde yo estudiaba), y a Aznar, y otros…


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