La izquierda española frente a las difamaciones de los técnicos

En la Segunda República, cuando el partido socialista proponía medidas de reforma agraria, hubo varias voces disonantes que advirtieron del peligro de realizar este tipo de cambios sin atender a estudios previos sobre la capacidad económica de la tierra para servir de medio de vida a las personas a las que se le quería repartir (en caso de distribuir lotes) o a las que se quería asentar (en caso de colectivizaciones). Algunas de estas voces se encontraban entre las más solventes del propio socialismo: personas como Julián Besteiro avisaron del riesgo que se corría de sumir al país en la miseria si se le condenaba, desde una mentalidad anti-industrial, a ser perpetuamente agrícola.

Pero los informes técnicos que alertaban acerca de la situación provenían sobre todo de agentes como las cámaras agrícolas y de comercio o los notarios. En ningún momento se prestó atención a este tipo de estudios; del mismo modo, fue frecuente la negativa a permitir que hubiese técnicos que inspeccionasen las tierras para informar de la viabilidad económica de la reforma, y se insistió en que al frente de las colectividades se colocase a sindicalistas en lugar de a expertos.

No es tan inexplicable como puede parecer: al fin y al cabo, los informes los habían elaborado agentes al servicio de la reacción. Los técnicos eran los instrumentos de una oscura artimaña de la patronal. Por lo demás, los altos ideales morales de la reforma agraria no podían verse comprometidos por nimiedades de carácter técnico. Se iba a cambiar el rumbo de la Historia, y en semejante tesitura es difícil suponer que las comadronas de un nuevo mundo fuesen a detenerse ante las limitaciones que imponían la realidad y la lógica económicas. Entre otros resultados, acabarían repartiéndose lotes de tamaño ínfimo con la pretensión de que alimentasen a unidades familiares completas: en ocasiones, hablamos de 2,5 hectáreas. De dehesa, para más inri.

Sobre esta insensata actitud de desdén hacia el estudio científico y concreto de los problemas escribía en 1937 Clara Campoamor:

Los partidos españoles de extrema izquierda han hecho ostentación, a menudo, de un profundo desprecio por la técnica en todos los campos, al menos por la técnica “burguesa”, la única que lógicamente podía existir en el país en el momento de la llegada de la República. Bastaba, en su opinión, con poseer la fe y el entusiasmo revolucionario para poder ocupar cualquier cargo en el gobierno.
Este desprecio no dejó de manifestarse en el momento de la lucha [en la Guerra Civil].
El gobierno esperaba vencer al movimiento militar gracias al fervor republicano y revolucionario de los trabajadores.

Efectivamente, también durante la Guerra Civil el bando republicano fue víctima de su propia fe en el pueblo y de su desprecio por los requisitos reales de un enfrentamiento bélico. Vicente Rojo explicaría así la derrota republicana:

(…) hemos sido nosotros los que le hemos dado [al bando sublevado] la superioridad en todos los órdenes, económico, diplomático, industrial, orgánico, social, financiero, marítimo, aéreo, humano, material y técnico (…); y se la hemos dado porque no hemos sabido organizarnos, administrarnos y subordinarnos a un fin y a una autoridad.

Setenta años después y memoria histórica mediante, seguimos sin aprender. Las advertencias acerca de los efectos que tendría ciertas medidas del gobierno eran, de nuevo, artimañas de la patronal. O de la oposición.

Era mentira que con los cheques-regalo para los jóvenes fueran a subir los precios de los alquileres.

Era mentira, también, que los 400 euros fueran un inútil derroche de dinero que detraía fondos para otras medidas más sensatas. O que una medida tan pretendidamente progresista e hiperprogresiva no fuera a beneficiar a los más pobres.

Era mentira que para que la Ley de Dependencia sirviera de algo hicieran falta medios suficientes para su adecuada implantación. Es de suponer, opina una servidora, que el recorte de los beneficiarios de esta medida en Andalucía (al margen de lo que indica la propia ley) se habrá debido a una falta de recursos y no a la maldad intrínseca de la Junta.

Nada de esto era verdad. Artimañas todo.

11 Responses to “La izquierda española frente a las difamaciones de los técnicos”


  1. 1 Nairu 28 mayo 2008 a las 13:51

    La escasez de viviendas se soluciona produciendo más, no estimulando la demanda de viviendas.Si hay más dinero compitiendo por las mismas viviendas, la consecuencia lógica es que cada vivivenda valdrá más.Lo que ha ocurrido es que las ayudas al alquiler han coincidido con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. En los últimos años se han producido 3 millones de viviendas y casi la mitas están sin mover. Eso unido a que los mercados finacieros internacionales están cerradoa a cal y canto, ha desencadenado la caída de los precios.Hay una falta absoluta de visión respecto de los motivos que determinan la elevación de los precios. La causa real consiste o en la escasez de bienes o en el exceso de dinero.

  2. 2 Nairu 28 mayo 2008 a las 13:52

    Casi la mitad están sin vender, quería decir.

  3. 3 urodonal 28 mayo 2008 a las 15:56

    Aunque autocitarse sea de cierto mal gusto, lamento decir que , en lo que al precio de los alquileres, respecta, se veía venir:http://urodonalcarrier.blogspot.com/2007/09/lgebra-elemental.html

  4. 4 Nairu 28 mayo 2008 a las 17:43

    los altos ideales morales de la reforma agraria no podían verse comprometidos por nimiedades de carácter técnico. Se iba a cambiar el rumbo de la HistoriaEs la misma idea que exponía recientemente Thomas Sowell:El problema no es que la oferta y la demanda sean una explicación complicada. El problema es que no constituyen una explicación emocionalmente satisfactoria. Para que lo sea necesitaría de melodrama, de héroes y de villanos.

  5. 5 Berlin Smith 29 mayo 2008 a las 1:45

    Está usted clarividente, señá Sánchez. Pero debe añadir otras perlas: la ley de violencia de género para parar las muertas, las leyes de igualdad para que no seamos iguales, las ministras ejemplo para que las familias al final hagan, lo que tienen que hacer, y que no es otra cosa que lo que les da la gana. Aunque, vaya por donde, sean tan tontas de no ser progresistas y dejar que el marido traiga el dinero a casa. Siempre confundiendo la opción con el deseo. Pedro Ruiz de reía en la transición de Fraga poniendo en su boca una frase inventada para explicar sus fundamentos democráticos: “al que no quiera ser libre, le obligaremos a ser libre”. Pues eso, como a los periodistas metidos a redentores, no dejemos que la realidad nos estropee una buena noticia. O una buena ideología.

  6. 6 my blue eye 29 mayo 2008 a las 5:44

    “Por lo demás, los altos ideales morales de la reforma agraria no podían verse comprometidos por nimiedades de carácter técnico. Se iba a cambiar el rumbo de la Historia, y en semejante tesitura es difícil suponer que las comadronas de un nuevo mundo fuesen a detenerse ante las limitaciones que imponían la realidad y la lógica económicas.”No se puede describir mejor el siglo XX. Y, por lo que parece, también el comienzo del nuevo siglo.

  7. 7 Di Blasino 29 mayo 2008 a las 10:50

    Pocos podrán dar más importancia que yo a la ciencia y la tecnología. Pero la cuestión no es tan sencilla como técnica vs. ensoñación. Ojalá se tratara simplemente de eso. El problemático desarrollo de la agricultura destinada a biocombustibles tuvo un fundamental respaldo técnico que desde luego no garantiza un final no desastroso. La técnica, afortunadamente, está hoy por todas partes y ninguna fuerza política moderna prescinde de ella. Y progresa, ya lo creo, en buena parte aprendiendo de sus errores. Sucede que siempre hay buenos y malos técnicos (con independencia de su ideología), y grandes dosis de incertidumbre y amplios márgenes de error según qué complejas cuestiones. Y luego, claro, están las campañas electorales (de todos los grandes partidos), también diseñadas por técnicos, por cierto.Un poco de discordancia frente al tono lapidario de la entrada. Y un poco de optimismo (con fundamento técnico): afortunadamente no cabe trazar en serio un paralelismo entre la izquierda y la derecha españolas que se enfrentaron en los años treinta con ocasión de la (ineludible) reforma agraria, y las actuales fuerzas mayoritarias. Bueno, está bien, quizá alguna delgada y borrosa línea de puntos, aquí y allí.

  8. 8 Bazán 29 mayo 2008 a las 14:42

    Creo que fue Calvo Soleto quien dijo en el 36 que se iba a pasar de jornales de hambre al hambre de jornales. A ver qué Ruiz-Gallardón (santo varón) o qué Bibiana (hembra JASP) nos va a decir ahora que con el Gobierno más justo y solidario vamos a pasar del mileurismo al desempleo.

  9. 9 Irene 29 mayo 2008 a las 17:08

    Nairu: quién sabe, es posible que la superioridad moral sea demasiado cegadora. El caso es que era evidente.Urodonal: sí, exacto, como acabo de decir: evidente. Pero no diga usted demasiado alto que lo sabía (lo sabíamos todos), a ver si va a recaer sobre usted la sospecha de ser un agente al servicio de la contrarrevolución :-PBerlin, siempre esa prodigiosa memoria. A sus años, ¿cómo lo hace? My blue eye: esperemos que no tanto. Creo que era Isaiah Berlin el que decía (aunque dudo que fuera el único) que no hay nada más peligroso que el Romanticismo aplicado a la política. El siglo XX desde luego lo demostró con creces… Ahora mismo (y me refiero a España) no sé si hay más cinismo que otra cosa. Siempre nos quedará la duda.Di Blasino: por supuesto que la cosa no es tan sencilla, ni se trata solamente de que algo tenga o no respaldo técnico. Digámoslo así: el respaldo de los técnicos no es garantía de nada, entre otras cosas porque, como apunta, hay técnicos buenos y técnicos malísimos. Pero es una grave irresponsabilidad política diseñar planes de actuación sobre asuntos de gobierno al margen de toda asesoría técnica, de expertos, o como lo quiera usted llamar. Como comentaba un profesor mío respecto a la Segunda República: voluntad política no faltaba… más bien la había en exceso. No se puede cambiar el mundo sin saber primero cómo es y cómo funciona. Y todos nos equivocamos, pero qué menos que hacer un esfuerzo previo por informarse; eso es lo que realmente hace que yo me lleve las manos a la cabeza con los ideólogos de la reforma agraria de los años treinta. Por lo demás, por supuesto que el paralelismo entre las fuerzas políticas españolas de entonces y de ahora no va más allá de ciertas tangentes, aspectos menores o –de vez en cuando– actitudes generales. Pero, sin duda, todo ello bastante menos exacerbado, y con muchos más colchones para protegernos de iluminados. Menos mal. Es obvio que lo del post es en parte un recurso estilístico, pero no lo es menos que sí que subyace en muchos de los planteamientos de la izquierda española el desprecio por el conocimiento real de los asuntos que quieren abordar y de las causas y mecanismos implicados en los mismos.Bazán: ¿Desempleo? ¿Qué desempleo? ¿Crisis? ¿Eso qué es? Invoquemos la lección aprendida del contrincante: “España va bien”. Mejor que nunca.

  10. 10 Berlin Smith 30 mayo 2008 a las 6:43

    Sra. Sánchez, no me provoque: le puedo hablar de diversas maravillas de la botánica aplicadas a la ilusión de vivir pasadas por el misticismo oriental. Pero, básicamente, piense, aunque sé que no es barbuda, que la cosa tiene que ver en eso del remojo cuando el vecino es rapado: deje las copas.

  11. 11 Bazán 2 junio 2008 a las 9:11

    Válgame, escribí “Calvo Soleto” en lugar de Calvo Sotelo. Pero, en fin, veo que me entendiste, Irene.


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