Garzón y el intrusismo laboral

Nos ha salido un nuevo historiador, según parece. En fin, la cosa dará para volver a resucitar debates estériles acerca de quiénes fueron y son cómplices del franquismo genocida y quiénes los grandes defensores de la democracia y blablabla. Más de lo mismo. Para una servidora, el fondo del asunto está en otras cuestiones:

1.- Lo que está haciendo Garzón no tiene, jurídicamente, ningún sentido. En primer lugar, porque la aministía de 1977 deja bien claro que esos delitos no son perseguibles. En segundo lugar, porque en cualquier caso la Audiencia no tendría ningún tipo de jurisdicción sobre ese tipo de delitos: hablar de “genocidio” queda muy expresivo, pero esa palabra tiene un sentido muy específico y desvirtuarlo a placer es trivializar su significado y su gravedad –es lo mismo que se hace a diario con la palabra “fascismo”–.

2.- Pretender hacer creer que se inicia una investigación de este tipo para determinar si se tiene o no competencia sobre los delitos en cuestión, como dice Garzón que está haciendo, es ridículo. Sabe perfectamente que no tiene tal competencia, como lo sabe la fiscalía y como lo saben todas las asociaciones de juristas. Evidentemente, ese no es el propósito.

3.- Descartado, pues, este propósito, caben varias hipótesis. Es posible que pretenda, como dice El País, “obligar” al Estado a elaborar un mapa de fosas comunes sacudiendo a la opinión pública. Si es así, está totalmente fuera de lugar: ese no es el cometido de los jueces. De hecho, es algo que está completamente al margen de esta causa judicial que no tiene ningún futuro. Un juez debe ser el primero en conocer cuál es su papel dentro de la estructura del Estado, que desde luego no consiste en instruir causas judiciales para lograr fines ajenos a las mismas. Mucho menos para obligar a ningún gobierno a nada o para conmocionar a la opinión pública.

4.-Desde el punto de vista de la investigación histórica, a mí me entra la risa. De ahí pueden salir no una sino cientos de tesis doctorales, y Garzón lo va a resolver todo con unas cuantas cartas a las parroquias.

5.- Por lo demás, la iniciativa de hacer un mapa de fosas comunes tiene que partir de otras instancias, no de las judiciales. Si se va a hacer, debe hacerse bien, y eso requiere unos recursos ingentes que habría que ver si están disponibles en un momento económico como el presente y habiéndonos comido todo superávit. Si lo están dentro de la sensatez, adelante. Parecería una iniciativa razonable. Por supuesto, cabe recordar que fosas comunes sigue habiendo de los dos bandos, y ni que decir tiene que un estudio de estas características llevaría años –lo cual le quita efectividad a los golpes de efecto, lástima– y que en él debería emplearse a gente con la formación y la experiencia adecuadas.

6.- Lamentablemente, todos sabemos que si se hace, y se haga como se haga, esto va a ser instrumentalizado políticamente por unos y por otros. Tampoco es cuestión de sorprenderse a estas alturas. Si no fuéramos el país cainita que somos, el resultado de una investigación de estas características sería un listado de víctimas de la guerra civil y de la represión franquista, del bando que fueran. Por cierto, la represión franquista también la sufrieron miembros del bando nacional, igual que ocurrió en el bando republicano con gente como Andrés Nin. La heterogeneidad de ambos bandos ayuda a explicar estas cuestiones, pero claro: hablar de esa heterogeneidad echa abajo los esquemas imperantes en blanco y negro, buenos y malos.

7.- Dicho todo lo cual, al final esta acción judicial es espuma. Eso sí, espuma que le da portadas a Garzón. Ya estamos acostumbrados a las actuaciones del juez estrella, al que le encantan estas grandes acciones a bombo y platillo que luego no llevan a nada. Francamente lamentable, máxime cuando se está jugando con cosas tan serias.

20 Responses to “Garzón y el intrusismo laboral”


  1. 1 webbo 4 septiembre 2008 a las 14:19

    Desde ahora yo también tendré que juzgar, por eso de que aquí cada uno hace lo que se le venga en gana. Me siento con esa capacidad moral de juzgar! Ea.

  2. 2 dA 4 septiembre 2008 a las 15:28

    Este hombre ya lo sabe, lo que pasa es que necesita del aliento periodístico para vivir, además hay que aprovechar que Teresa Campos estrena programa ¿acaso crees que es casualidad? xDNo obstante, en esta competición de jueces estrella me quedo con Grande Marlaska, quiero una chapita de él!

  3. 3 my blue eye 4 septiembre 2008 a las 15:34

    “Es posible que pretenda, como dice El País, “obligar” al Estado a elaborar un mapa de fosas comunes sacudiendo a la opinión pública. Si es así, está totalmente fuera de lugar: ese no es el cometido de los jueces. De hecho, es algo que está completamente al margen de esta causa judicial que no tiene ningún futuro. Un juez debe ser el primero en conocer cuál es su papel dentro de la estructura del Estado, que desde luego no consiste en instruir causas judiciales para lograr fines ajenos a las mismas. Mucho menos para obligar a ningún gobierno a nada o para conmocionar a la opinión pública.”Voy a dar una nota de color un tanto ridícula, pero ¿no tiene que ver la labor judicial de los jueces también con la justicia? Está bien, es demagogia y lo acepto. Estoy de acuerdo contigo en que la tarea debe hacerse bien y con imparcialidad – eso tan olvidado en nuestro cainita país – pero no me gustaría que nos escudáramos en que las cosas deben hacerse bien y en que, como somos españoles, no las hacemos (ni las hacemos ni las hacemos bien ;)).Por lo demás, Garzón es un juez estrella. Pero es el juez estrella que puso en verdaderos aprietos a Pinochet🙂.

  4. 4 Irene 4 septiembre 2008 a las 16:12

    webbo: Jeje… Mañana mismo nos ponemos a instruir causas, que aquí de capacidades morales estamos todos repletos. Además, nosotros como personas versadas en historia sabremos tomar ejemplo de los grandes procesos judiciales del siglo pasado, como por ejemplo los estalinistas (se me ocurren unas cuantas ideas, pero mejor que no me tienten :-P).dA: Las cosas como son, a Grande-Marlaska le faltan aún galones para llegar a la categoría (en cuanto a estrellato) de Garzón, ¿eh? Pero está más bueno xD (tú quédate con la chapita, yo lo que quisiera es una noche con él — y un kit de conversión, claro :-P).myblueeye: Tu quoque? Si es demagogia y lo sabes, supongo que no hará falta que diga mucho, pero en cualquier caso: la labor de los jueces tiene que ver con la justicia –como toda labor gubernamental, o así lo percibo yo–, pero desde luego no son, ni personifican, La Justicia. Hay una diferencia, supongo yo. Por otra parte, si concedemos a los jueces la “autoridad moral” o la función de “justicieros” que se deriva de suponer que está muy buen una actuación como esta, supongo que habremos de aceptar que utilicen los poderes que tienen en virtud de su cometido (es decir, por ejemplo, el poder de pedir que se hagan estas averiguaciones) para cualquier fin que ellos en un momento dado estimen “justo”, al margen de su juridicidad, legalidad o inclusión en su marco competencial. Eso implica que poderes que se tienen para un determinado fin y no para otros sean susceptibles de ser utilizados para muchas otras cosas. Desde “impulsar al gobierno a tal” a esas cosas tan feas que se llaman tráfico de influencias o venganza personal. No me parece un buen camino y, repito, Garzón debe ser el primero en saber cuál es su papel.En cuanto a Pinochet, pues sí, pero la trayectoria de Garzón no se reduce a eso, ni eso le da un cheque en blanco como para poder hacer lo que le venga en gana y que nos parezca bien. Su credibilidad profesional (y también su simpatía personal, por qué no decirlo) no ha hecho más que disminuir a mis ojos con cada nueva aparición fantástica del personaje, la verdad. Yo no es por nada, pero el aparato judicial español está bastante sobrecargado, con cosas terriblemente urgentes (pero urgentes de verdad) y que SÍ son competencia de los jueces. Y sin embargo Garzón tiene tiempo de aburrirse y jugar a estos jueguecitos…Por cierto, eran dos argumentos totalmente diferentes: por un lado el asunto competencial de Garzón, por otro el tema de que sé que no se hará bien. Lo segundo no tiene directamente que ver con la valoración que hago de la acción de Garzón. Y no, tampoco creo que haya que escudarse en eso: era una reflexión. Pero una reflexión que me temo que habrá de verse validada una y otra vez (así somos).

  5. 5 my blue eye 4 septiembre 2008 a las 16:37

    Sabía que me darías una buena paliza (no quiero decir un revolcón no sea que me malentiendan, jeje), y bien dada en el sentido argumentativo, sin duda. No obstante, quisiera aclarar que el ataque indiscriminado no tenía que ver con el asunto de las competencias, donde estoy completamente de acuerdo contigo y donde no puedo decir nada más de lo que tú has dicho. La cuestión tenía que ver con que es cierto que nos escudamos en que no hacemos, ni hemos hecho nunca, las cosas bien. En cierto modo, puede que sí sea necesario que alguien llame la atención sobre la necesidad de realizar ese mapa, más allá de que no se haga bien, o de que se haga a la manera tan española de la incompetencia, la ineptitud y la arrogancia moral. Pero es más que probable que esté equivocada.Por supuesto, lo de Pinochet no le da ningún cheque en blanco a Garzón. De hecho, Garzón es un señor antipático y con una inevitable tendencia al espectáculo mediático en su versión europea-española. Sin embargo, tampoco aquello puede olvidarse, y precisamente a eso me refería, seguramente con poco ingenio: para aquel procesamiento a Pinochet, también contaron sus dotes de estrella y su arrogancia moral.Tus reflexiones siempre son necesarias, o por lo menos estimulantes (como el café y la coca-cola y las anfetaminas, pero en versión intelectual), ya lo sabes.

  6. 6 Eliahh 4 septiembre 2008 a las 17:01

    Muchas gracias =)Bueno, en mi opinión ya va siendo hora de que aprendamos que en la Guerra Civil murieron personas y se hable de los muertos sin bando, como se hace en otro sitios con la Guerra Mundial.Sobre los jueces y su función, creo que desde hace demasiado tiempo el poder judicial está enmarronado con el resto de poderes (los fácticos también), y digo enmarronado porque es un borrón donde no se sabe dónde empieza uno y acaba el otro.Ojalá este tipo de cosas cambien de manos y se lleven a buen término… pero tampoco soy yo una persona optimista para lo nuestro.

  7. 7 irichc 5 septiembre 2008 a las 1:28

    Excelente análisis. Se habla de “genocidio” para evitar el escollo de la prescripción, pero eso supone convertir la Guerra Civil en una lucha de razas peninsulares en la que una intentó -y logró con mayor o menor fortuna- liquidar a la otra. Nadie en su sano juicio (esto es, nacionalistas al margen) haría esta lectura del conflicto.En segundo lugar, la evidente instrumentalización política del caso, una nueva “Causa General”. Resulta lamentable que el poder aspire a fijar una cierta visión de la historia reciente que, si se logra, ha de determinar la ideología dominante (cosa que adulteraría la neutralidad debida de las instituciones democráticas), y si no agrandará la brecha que imposibilita la reconciliación de “las dos Españas”.

  8. 8 Jose 5 septiembre 2008 a las 7:07

    Según tú, Irene, y estando de acuerdo en todo el contenido (espléndido por cierto en rigor y forma), ¿quién o qué tiene el poder para poder (valga la rebuzzznancia) iniciar estas acciones?. El suficiente “poder”. Yo no lo tengo. Las asociaciones de víctimas tampoco (llevan años haciéndolo).Será algo condenado al fracaso, si. Esta acción judicial. Pero Garzón ha puesto el debate en la calle. ¿Excediendo su papel como mero juez? Si. Pero alguien tenía que hacerlo. Alguien que sea escuchado. No se, por aportar otra forma de verlo. Llevamos 33 años desde que murió Franco. Y 72 desde la Guerra Civil. Y una injusta ley de amnistía general que eximía a verdugos y victimas de las leyes franquistas por igual. ¿Quién o qué tiene el suficiente poder como para mover a los partidos políticos a estos debates? (Donde por cierto se ve que aun quedan ofensas, agujeros negros y pensamientos extraños y antidemocráticos en ambos bandos, que aun existen, y creo que existiran mientras exista esto que nos empeñamos en llamar España).

  9. 9 Jose 5 septiembre 2008 a las 7:07

    Y lo de Grande Marlaska… ay, no eh😛

  10. 10 Irene 5 septiembre 2008 a las 8:09

    Hombre, “poder” mediático tiene mucha gente, si se trataba de situar el debate en la calle. Aunque permíteme que observe que a no ser que yo recuerde muy mal la última legislatura, este debate ni mucho menos ha llegado a la calle ahora. Lleva ahí mucho tiempo, aunque algunos aún estemos esperando a que alguien lo plantee en términos racionales.Por otra parte, refieriéndonos al mismo Garzón, ya hemos comentado repetidamente que es una estrella, papel en el que por cierto parece estar más a gusto que en el de juez. Si, como tal estrella mediática, hubiese optado por promover algo así, me parecería muy bien (podría estar más o menos de acuerdo con él en función de qué promoviese exactamente, pero esa no es la cuestión: me parecería perfectamente legítimo que diera su opinión, que intentase lanzar una campaña mediática o lo que fuese). Lo que no me parece de recibo, ni democrático, ni profesional, ni –en definitiva– admisible es que utilice para eso herramientas y prerrogativas que el Estado pone a su disposición en función de unas necesidades judiciales y de un ordenamiento legal (y no para que él las use porque le parezca adecuado defender tal o cual causa).Por lo demás, a mí es que todo esto me hace cierta gracia (desde la ironía, se entiende, porque en realidad no tiene demasiada): si esto ha sido “necesario”, parecería que la Ley de Memoria Histórica sobre la que llevamos discutiendo años no haya sido más que mucho ruido y pocas nueces (no lo digo por ti, sé que tu postura no era exactamente la de que la ley fuera maravillosa). Qué raro, tratándose de este país y de este gobierno…Ahm, un apunte más respecto a la ley de amnistía. Sería injusta –es evidente–, pero era necesaria. En el mundo real, las cosas tienen un coste, y es cuestión de situarlos en una balanza con los beneficios. Un régimen democrático estable como el que por fin tenemos bien vale, a mi juicio, una misa (o una ley de amnistía). Será deformación profesional, pero no me parece posible juzgar los hechos aislándolos de su contexto o mirándolos desde el punto de vista de “lo que habría sido ideal”.

  11. 11 Jose 5 septiembre 2008 a las 8:53

    Lo que está claro que el propio Garzón (que a veces hay que recordar estuvo con una excedencia en la judicatura para presentarse en las listas del PSOE; con el ansia de ser ministro de Justicia, y ante la no consecución, abandonó la política y volvió a la judicatura, lo que se puede leer como el empeño de Garzón en tener poder y no en “servir” a la Justicia que invoca Lucía) ha puesto en solfa la horrenda ley de Memoria Histórica, ley necesaria si hubiera sido en parámetros justos que asuman la injusticia de la Ley de Amnistía, pero su necesidad por el bien común y haciendo hincapié, que pese a ella se reconozca como víctimas a quienes fueron, y como verdugos a quienes fueron, aunque sea identificando las fosas comunes, ayudas económicas para esa identificación y otras; y no quedándose en una ley-escaparate de “qué guay somos que vamos a escribir LA HISTORIA oficial otra vez”. Por otra parte el debate lleva en la calle pero no era un “debate popular” o un “debate mediático”. Esto ocurre en otros muchos asuntos: también estaba el debate de las “justitas” medidas de seguridad de las muchas empresas de transporte, tanto aéreo como ferroviario, etcétera y es ahora, con un tremendo accidente cuando ese debate se hace mediático y popular (y llevado a términos manipulables , populistas, injustos, etcétera).El juez Garzón ha “aprovechado” su situación para denunciar un asunto que está pendiente. Pero lo ha hecho de forma grotesca, y no creo en la “Inocencia” ni en el sentido de “Justicia” de Garzón por esto que llevamos hablando, Garzón es un juez estrella autoconsciente, que mide sus pasos en provecho propio, y no ajeno. No digo con esto que Garzón sea Julian McMahon en “Embrujadas” (La fuente de todo mal) sino que muchas veces utiliza el bien común para el bien propio, y se nos vende, como Adrian Veidt en Watchmen como una figurita de superhéroe, cuando solo es un mercader de ello mismo.

  12. 12 Irene 5 septiembre 2008 a las 9:04

    En definitiva, que seguimos prefieriendo a Grande-Marlaska :-P(Por lo demás, básicamente de acuerdo.)

  13. 13 my blue eye 5 septiembre 2008 a las 15:26

    Creo que yo tampoco he hablado de Garzón como de alguien que se guía espiritual e idealísticamente por la Justicia. Lo que planteé, demagógicamente, fue una pregunta. De hecho, en mi segunda y fulgurante aparición he hecho referencia al papel mediático que cumplió también en su acusación a Pinochet, que sin embargo fue justa, incluso brillante, incluso necesaria. O quizá lo vi yo así en aquellos tiempos tan “inocentes”, o inocentemente “progres”.

  14. 14 Anonymous 7 septiembre 2008 a las 10:10

    “la represión franquista también la sufrieron miembros del bando nacional, igual que ocurrió en el bando republicano con gente como Andrés Nin”¿Cuantos? Imagino que se referirá a Fal Conde y cuatro más. Comparado con la represión a los republicanos, una broma.”hablar de “genocidio” queda muy expresivo, pero esa palabra tiene un sentido muy específico y desvirtuarlo a placer es trivializar su significado y su gravedad –es lo mismo que se hace a diario con la palabra “fascismo”–.”Mi definición de genocidio: intento por parte de unas autoridades políticas y/o militares de eliminar físicamente a un colectivo de personas en virtud de determinadas creencias políticas, religiosas y/o raciales. Máximo exponente en España de este terrible fenómeno: Francisco Franco Bahamonde.”cabe recordar que fosas comunes sigue habiendo de los dos bandos”¿De muertos franquistas? ¿Cuantas? Desde la causa general se abrieron las fosas de muertos franquistas, se identificaron a los cuerpos a los que se dio piadosa sepultura y se gratificó, en ocasiones muy generosamente, a las familias de los caídos… a menudo con los bienes de los caídos republicanos”eso requiere unos recursos ingentes que habría que ver si están disponibles en un momento económico como el presente y habiéndonos comido todo superávit”A quien le importa que mi vecina no sepa donde está enterrado su padre. ¿Hay dinero o no hay dinero para desenterrarlo y pagar la excavación?”la aministía de 1977 deja bien claro que esos delitos no son perseguibles”Obediencia debida. Y punto final.Aníbal

  15. 15 Anonymous 7 septiembre 2008 a las 10:13

    ” una nueva “Causa General””Oiga Irich ¿Usted tiene una lejana idea de lo que fue la causa general? ¿Ha leído algo sobre ella? Porque hay que echarle mucho valor e imaginación para usar ese término a la ligera.

  16. 16 Anonymous 7 septiembre 2008 a las 10:13

    el de arriba también soy yo, que se me ha olvidado firmar.Aníbal

  17. 17 Irene 7 septiembre 2008 a las 10:56

    Hola, Aníbal. A ver… A todas las preguntas retóricas acerca del número de las víctimas del bando republicano, cuyo principal argumento es que “son menos” casi debería negarme a responder, porque si hablamos del derecho de la gente a saber dónde están sus familiares muertos, me da igual que sean cinco o que sean mil. A diferencia de lo que opinan muchos, cualquier investigación en este sentido debería hacerse con el propósito de pasar página y cerrar socialmente aquel episodio de nuestra historia, y ello no se logrará a menos que se haga sin parcialidades de este estilo. Por lo demás, y ya no tanto respecto a las tumbas (es evidente que la inmensa mayoría de las que están sin identificar corresponden a víctimas del bando nacional) como respecto a cualquier homenaje o reconocimiento público que se haga de los nombres de los asesinados, me parece irrisorio que quienes niegan (con motivos evidentes) toda validez y legitimidad a los juicios franquistas quieran dar por buenos sus homenajes. Como sociedad democrática, deberíamos reconocer que la inmensa mayoría de esos muertos, tanto de un bando como de otro, fueron víctimas no ya de una guerra, sino de un terror indiscriminado desencadenado en ambos bandos y que merece nuestra condena por igual por un lado y por otro. Creo que todo este asunto, bien planteado, no tendría por qué reabrir heridas, pero afirmaciones como las que haces son la base fundamental para suponer que a las loables intenciones de reconocer a las personas inocentes que murieron como consecuencia de la guerra y la posterior represión se están superponiendo otras no tan maravillosas que consisten en volver a pintar a unos de buenos y otros de malos. Me parece muy bien que tengas tu propia definición de genocidio, pero en fin, hay que ser un poco más rigurosos. Sin embargo, y aun aceptándola, resulta ridícula la pretensión de considerar genocidio a la represión franquista, entre otras cosas porque de haber sido así es de suponer que una España que el propio franquismo (y también la mayor parte del bando republicano) dibujaba en blanco y negro (o rojo y azul) habría visto reducida su población a la mitad de ser como tú lo expones. La represión tuvo en buena medida un carácter “ejemplarizante” (terrible palabra) e incluso una vocación de crear en cualquier potencial opositor una sensación de terror, pero de ahí a pretender que se trató de un exterminio sistemático media una distancia bastante considerable. El genocidio (esta vez sí) que supuso el holocausto no pretendía “meter miedo” a los judíos ni “castigarlos” por su oposición a unas determinadas ideas: lo que pretendía era borrarlos de la faz de la tierra. Creo que las diferencias son evidentes, salvo que queramos considerar que la palabra “genocidio” puede significar cualquier cosa, en cuyo caso podemos sencillamente eliminarla de nuestro vocabulario porque habrá perdido todo su sentido.Ahm, en lo que respecta a la viabilidad económica del asunto, yo sé que para determinados sectores cualquier alusión a la realidad resulta de mal gusto, pero qué quieres: la realidad existe, lo siento. Y como resulta que para cualquier gestión política se cuenta con unos recursos limitados (no, el dinero no crece en los árboles) y que estos deben asignarse en función de prioridades, creo que es legítimo (aunque no sea del gusto de los maximalistas que consideran que todo es posible a la vez) plantearse si vamos a dar prioridad a la identificación de los muertos de la guerra civil (no se trata tan sólo de coger una pala y excavar fosas, por cierto), al fomento del acceso a la vivienda, a la mejor y mayor dotación de las becas o a las prestaciones por desempleo. Ironías aparte, el aspecto económico es del todo pertinente. Vaya y dígale usted a un bisnieto de alguien que murió en la guerra civil que sí, que se van a encontrar e identificar mediante pruebas de ADN los restos de su bisabuelo, que el Estado va a pagarlo todo, y que así podrá quedarse tranquilo. Y que bueno, a cambio habrá que construir unas cuantas de viviendas menos y reducir las prestaciones del paro y poner un poco de freno a la política social, pero que no le importa demasiado estar comiéndose los mocos los próximos años, ¿verdad? Habría respuestas de todo tipo. Yo la mía la tengo clara, y creo que no sería minoritaria. Ahm, respecto a la Aministía del 77… En fin, esa discusión sería interminable porque es dedicarnos a revisar toda la transición política. Personalmente, yo me doy con un canto en los dientes. Siempre hay quien hubiera preferido una nueva guerrita. En fin, para los gustos se hicieron los colores.CODA: Dice Wikipedia: ” En 1998, al amparo del proceso emprendido en España contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet, una autodenominada Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Genocidio de Paracuellos del Jarama, presentó una querella ante la Audiencia Nacional contra Santiago Carrillo, el PCE, el PSOE, la Comunidad de Madrid y el Estado español por delitos de genocidio, torturas y terrorismo. El juez Baltasar Garzón rechazó de plano la querella alegando la «mala fe procesal» y «abuso del Derecho» por parte de los denunciantes, por lo que no admitió recurso alguno contra la resolución. Garzón razonó así la resolución:Con el respeto que me merece la memoria de las víctimas, no puede dejarse de llamar la atención frente a quienes abusan del derecho a la jurisdicción para ridiculizarla y utilizarla con finalidades ajenas a las marcadas en el artículo 117 de la Constitución Española y los artículos 1 y 2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, como acontece en este caso […], los preceptos jurídicos alegados son inaplicables en el tiempo y en el espacio, en el fondo y en la forma a los [hechos] que se relatan en el escrito y su cita quebranta absolutamente las normas más elementales de retroactividad y tipicidad. “Me parece perfectamente razonable la postura de Garzón en el 98. Lo que no acaba una de explicarse es por qué no es la misma diez años después.

  18. 18 Anonymous 7 septiembre 2008 a las 12:35

    “afirmaciones como las que haces son la base fundamental para suponer que a las loables intenciones de reconocer a las personas inocentes que murieron como consecuencia de la guerra y la posterior represión se están superponiendo otras no tan maravillosas que consisten en volver a pintar a unos de buenos y otros de malos”¿Si? ¿Y como llegas a esa conclusión? ¿Acaso he dicho algo de demonizar a los muertos franquistas? Afirmaciones como las que viertes en este post son las que llevan a pensar que lo que interesa de verdad es que no se abran las tumbas de los republicanos. Es doloroso para un país airear las partes más podridas de su historia.”Me parece muy bien que tengas tu propia definición de genocidio, pero en fin, hay que ser un poco más rigurosos. Sin embargo, y aun aceptándola, resulta ridícula la pretensión de considerar genocidio a la represión franquista, entre otras cosas porque de haber sido así es de suponer que una España que el propio franquismo (y también la mayor parte del bando republicano) dibujaba en blanco y negro (o rojo y azul) habría visto reducida su población a la mitad de ser como tú lo expones”Condenar a cientos de miles de personas al exilio, levantar campos de concentración donde se hacinaron otros tantos, exterminar en tiempos de paz a 50.000 pesonas, reducir a la pobreza y a la marginación social a sus familiares…. Eso no es genocidio si ponemos como ejemplo el holocausto nazi. Pero evidentemente, tampoco podriamos calificar de fascista a nada más que el movimiento encabezado por Benito Mussolini si nos encerrásemos en una visión rígida del concepto.Aterrorizar, encarcelar, exterminar físicamente a decenas de miles de personas. ¿Qué es según tu opinión? No merece el apelativo de genocidio. ¿Entonces? ¿Represión ejemplarizante pour encourager les autres? Cuando se ha extendido a capas sociales tan dispares y ha afectado a cientos de miles de familias en el seno de un pais de 20 millones de habitantes no se puede hablar en los términos en los que tu los haces. Como concepto histórico es, sencillamente, inservible para comprender la magnitud de la represión sufrida en España durante los años 40.”la realidad existe, lo siento”Cierto. En las fosas comunes se están aún pudriendo muchos cadáveres. Pero la pela es la pela, tiene usted razón. AníbalP.D: Siempre digo que para ser considerado un genocida el requisito fundamental es ser extranjero. Con Franco lo tenemos claro.

  19. 19 Irene 7 septiembre 2008 a las 13:15

    Bueno, llegaba a esa conclusión por varias características de su discurso: 1.- La negación o, como mínimo, el escepticismo, acerca de la necesidad de investigar también la represión republicana aún no aclarada.2.- El hecho de que todo el discurso gire más en torno a los crímenes del franquismo y a la calificación de este como genocida que en torno a la necesidad de elaborar un censo de víctimas a efectos sencillamente humanos.3.- La imputación de responsabilidades a un único bando, y la insistencia en que las víctimas del bando nacional ya tuvieron su homenaje gracias al franquismo, de donde se deduce que no merecen reconocimiento ni compasión por parte de una sociedad democrática.Respecto a la definición de genocidio, no puedo decir mucho más de lo que ya he dicho. Si vamos a considerar genocidio a cualquier acto execrable que afectara a un elevado número de personas, que es lo que está usted haciendo, pues muy bien; por lo que a mí respecta, el término queda desde ese momento invalidado para cualquier discusión, porque se vacía de contenido. Y hasta tal punto está usted aplicando de manera “laxa” (es la calificación más suave que se me ocurre) el concepto que llega al extremo de englobar dentro del “genocidio” los campos de concentración (no cabe confundir campo de concentración con campo de exterminio, extremo que le confirmará cualquier historiador serio) o, lo que es ya irrisorio, el exilio y la reducción “a la pobreza y a la marginación social” de los familiares. Esas cosas son terribles, pero… ¿genocidio?Vivan las definiciones ad hoc.Por cierto, ningún historiador que sepa lo que fueron los fascismos históricos y que haya estudiado el asunto se atreve a englobar dentro de esa categoría al franquismo, si iban por ahí los tiros. Fascista (aunque de una forma un tanto sui generis por determinados elementos de su ideario) era Falange; el régimen sólo cabría englobarlo en los fascismos (y sólo para unos cuantos investigadores) en los primeros años. Hay quien habla de protofascismo y términos por el estilo para esa primera etapa (que generalmente no iría más allá del 42 y que muchos consideran incluso que acaba claramente en el 37 con el decreto de unificación).Quizá sea deformación profesional, pero la atención al significado real de los conceptos me preocupa, y mucho. Si no, no sabemos de qué estamos hablando.Por lo demás, y dicho sea de paso y con cierto ánimo conciliador: creo que se equivoca conmigo. Lo que digo en el post de que esto, bien hecho, debería llevar a la elaboración de un censo completo de desaparecidos, asesinados y represaliados lo digo muy en serio. Las dudas acerca de la viabilidad económica son sinceras porque me han llegado algunos datos respecto a los costes de un procedimiento de estas características, y el asunto no es para tomárselo a broma: decía en serio lo de priorizar, y lo de “la pela es la pela” no tiene demasiado sentido aquí en el sentido en que se suele usar porque en absoluto me refería, qué sé yo, a no destinar el dinero a eso porque sea más interesante gastárselo en trapitos… Por lo demás, a mí sí me gustaría que se zanjara este asunto de una vez por todos, pero lo que yo considero zanjar este asunto no implica abrir causas criminales (¿contra quién, además? A estas alturas) sino elaborar un mapa de fosas comunes, decirle a la gente dónde están sus muertos y, por ejemplo, proceder a la erección de algún monumento sin pretensiones: un monolito en cada pueblo con todos los nombres (TODOS), algo de ese estilo. Respecto a las exhumaciones y la identificación del ADN, tengo las dudas que le he expuesto por el asunto económico (perdone el pragmatismo), pero de no ser por el elevado coste me parecería muy razonable.En fin, no sé si me dejo algo. Si es así, supongo que no dudará usted en comentármelo :)Un saludo.

  20. 20 Jose 7 septiembre 2008 a las 22:49

    “Comparado con la represión a los republicanos, una broma.” ¿UNA BROMA?. Asi que las victimas de las represiones en el bando republicano (menores, puesto que fue menos tiempo y perdieron, perdimos deberia decir) son UNA BROMA, porque ganaron los franquistas y mataron más… Claaaroooo. Entonces comparado con Al-Qaeda las victimas de ETA son una broma?. No se, que me parece que hay frases que afean ad nauseam un discurso…


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