Archivo para 27 febrero 2012

Periodismo serio

La semana pasada fue noticia la desaparición (ya anunciada) de la versión en papel del diario Público. Sobre las causas se han escrito e insinuado cosas que van desde el análisis de sus resultados en comparación con otros medios al victimismo más impúdico y frívolo. Muchos han lamentado la desaparición de un medio que, al parecer, constituía el paradigma del buen hacer periodístico –con sus “rigurosos y documentados análisis”– y del compromiso con unos ideales progresistas.

Más de uno se preguntará si esa última frase no contiene un oxímoron: si el compromiso ideológico es realmente compatible con la seriedad que debería presidir el análisis periodístico. El debate es arduo –es posible que hasta cierto punto lo sea–, pero, en el caso de Público, la duda parece más que legítima. Tampoco es esto nada nuevo, desde luego: el otro día publicaba Intereconomía una selección de las portadas más llamativas de Público. Echándole un vistazo, cualquiera que tenga una idea mínimamente seria sobre qué ha de ser el periodismo levantaría las cejas ante más de una de las flamantes aperturas con que nos ha deleitado en los últimos años el diario progresista (?) por excelencia; y ello al margen de la ironía que resulta de que sea precisamente Intereconomía quien denuncie el sensacionalismo, la falta de rigor o la ideologización de un medio de comunicación. País.

En cualquier caso, el digital aún subsiste y en la madrugada de ayer nos ofreció una vez más la ocasión de comprobar qué se entiende en esa bendita casa por periodismo serio. Tras anunciar a bombo y platillo que se preparaba una exclusiva internacional, poco después de la una aparecía en el portal un especial dedicado a las últimas revelaciones de Wikileaks. Lo que Ignacio Escolar llama “la última gran exclusiva de Wikileaks” parte del robo por parte de Anonymous de millones de correos electrónicos de la compañía de inteligencia Stratfor. Con mayores conocimientos sobre el tema que yo, ya ha habido quien se ha encargado de señalar que el bombazo no es tal cosa y que Stratfor dista mucho de ser la CIA, como algunos quieren dar a entender. Mención aparte merece el que desde ciertos sectores se aplauda con entusiasmo el robo no ya de los correos electrónicos de los empleados de la compañía, sino de los datos de las tarjetas de crédito de sus clientes –entre los que se incluyen periodistas para los que Stratfor es una fuente más de información–.

Dejando a un lado la gravedad que pueden revestir estas acciones, y la opinión que a cada cual les merezcan quienes las llevan a cabo, lo que resulta casi cómico es el tratamiento que hace Público de la información. En ocasiones, parecería que el diario se empeña en ser su propia caricatura. De entrada, el anunciar como una gran exclusiva algo que parece cualquier cosa menos eso ya resulta poco apropiado en un medio que, en teoría, aspira a un mínimo de rigor; no obstante, puede resultar comprensible como estrategia comercial. Sí: da risa, pero aceptemos barco.

Más hilarante resulta la selección de la información y la forma en que se jerarquiza su importancia. El hecho de que, teniendo a su disposición millones de correos electrónicos de consultores de inteligencia, el diario escoja para llevarlos en portada con grandes titulares los chascarrillos de algunos de ellos sobre el pelo de Aznar (sic) resulta difícil de explicar. Incluso sabiendo que el lector medio de Público considera al ex presidente el gran Satán, una quiere pensar que no carecerá de una capacidad mínima de discernimiento que le permita darse cuenta de que eso no es una noticia y de que su amado diario, básicamente, toma a su público por idiotas. Los comentarios, no obstante, evidencian que igual pensar esto es pecar de optimismo.

Más simpático aún: el mismo redactor que tanto énfasis hace en el pelo de Aznar –cuya “mayor aportación (…) a los analistas de la CIA en la sombra fue… ¡una lección de peluquería!”–, y que destaca que los analistas (uno de ellos, aunque eso no lo dice) lo etiquetan de hardcore e ideologizado, olvida misteriosamente un correo del mismo hilo en el que uno de los empleados responde al calificativo:

Also, I don’t think he is ideological or necessarily hardline. I would argue that about half of all Spaniards definitely agree with him. The problem with Spain is that half of the country is worried about external threats coming over from North Africa and the other half thinks that the biggest threat is Madrid.

No se trata de una apreciación que merezca ser noticia, desde luego: tampoco lo son las que sí recoge Público. Pero para un artículo en el que el redactor prácticamente se limita a citar uno tras otro los correos de un breve hilo en el que los empleados de Stratfor no dicen nada que merezca ser elevado más allá del chismorreo, resulta llamativo que el único omitido sea precisamente este. Es un error extendido (y garrafal) creer que la propaganda y la manipulación se basan en la mentira: mucho más efectiva es la propaganda que, sin mentir, hace una selección deliberadamente torticera y one-sided de la información. Por recordar brevemente a Kahneman, está comprobado que quienes sólo tienen información que favorezca una determinada interpretación de los hechos no sólo se decantan automáticamente por la misma sin pararse a pensar en que puede haber más (WYSIATI), sino que de forma sistemática muestran un grado de convicción muchísimo mayor que quienes han sido expuestos a argumentos e informaciones contrapuestos.

Por último, y en un nuevo y abracadabrante rizo al rizo, resulta asombrosa la estrategia de sacar una serie de noticias, calificarlas de gran exclusiva, dedicarles un especial en un lugar destacado (sin comentarios, por cierto, sobre ese diseño que recuerda a la portada de una novela mala de espías), y hacer todo esto aseverando al mismo tiempo que las fuentes en las que basan tan impactante revelación de informaciones reservadas no valen nada:

Los mails a los que ha tenido acceso WikiLeaks revelan los métodos trabajo de Stratfor. La empresa cuenta con cientos de informadores por el mundo que envían sus “secretos” a sus contactos en la empresa. Estos lavan la cara a la información recibida y la presentan a los analistas en la sede de la compañía en Texas, añadiendo en su informe la credibilidad que dan a la fuente y a la documentación recibida.

En los correos se puede apreciar cómo la calidad de las fuentes de las que presume Stratfor son interesadas y poco fiables. La propia empresa lo sabe, como consta en los mails que se mandan entre ellos los analistas y Friedman, el máximo responsable y creador de Stratfor: “El problema con las fuentes de los analistas es que están poco cualificadas. Esto supone que no podamos evaluar la situación con claridad”.

La CIA en la sombra. Ya.

El periodismo patrio, sin duda, ha perdido un referente. Aunque no sepamos muy bien de qué.

Por un contrato único indefinido

La gente de Politikon lanzó ayer una campaña en favor del contrato único indefinido.

No es ninguna solución mágica, no acabará en sí mismo con el paro y no va a conseguir que de la noche a la mañana vivamos en el mejor de los mundos posibles. No obstante, el sistema de indemnizaciones crecientes acabaría con la dualidad de un mercado laboral en el que siempre salen (salimos) perdiendo determinados sectores (muy especialmente, los jóvenes), facilitaría el paso a un modelo productivo menos dependiente de contrataciones temporales de personal poco cualificado (como la hostelería o el turismo) y permitiría caminar hacia un modelo de mercado laboral en el que no se destruyera empleo al ritmo absolutamente demencial (y sin parangón) al que ocurre actualmente en España en cuanto hay una situación recesiva. Y no sólo eso, sino que hay voces tanto en los sindicatos como en la patronal, y en determinados sectores de los principales partidos, que se muestran receptivas a una reforma de estas características, lo que en principio hace que no sea impensable lograr un consenso considerable.

En definitiva: hay motivos de sobra para firmar. Pero como no se trata de creer ciegamente a nadie, aquí están recogidas las preguntas más frecuentes sobre el modelo (y, aquí, algunas de las más destacadas). Os invito a pasar, leer, preguntar sobre las dudas que os asalten y –si os convence– firmar la petición.


La abajo firmante

CONTRATO ÚNICO INDEFINIDO

UN CONTRATO PARA EMPLEARLOS A TODOS. Firma por el contrato único contra la dualidad y la precariedad en el mercado de trabajo.


A diferencia de la memoria, que se confirma y refuerza a sí misma,
la Historia incita al desencanto
con el mundo.
(Tony Judt)


Quien dice Historia dice sacrilegio.
(Tzvetan Todorov)


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La imagen de cabecera, Old Machinery, es de DHester y se distribuye bajo licencia Creative Commons.

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